Soltó el rugido que necesitaba

El CASI se despojó del tormento que le provocaba no poder doblegar al SIC en el superclásico y, además de ganar (21-19), se aseguró el lugar en las semifinales
En la fiesta académica, hubo varias razones movilizadoras. Por supuesto que conquistar el superclásico es motivo suficiente para proyectarse a la apoteosis, pero para el CASI existían otras causas que lo afligían interiormente, más allá de que el requerimiento deportivo le exigía ganar para no quedarse al margen de la carrera final por la corona. Las recientes frustraciones ante el SIC (venía de tres derrotas consecutivas y su último triunfo había sido en junio de 2007) representaban una carga incómoda, así como lo era no poder elevar su identidad a la adultez en esos compromisos de alta exigencia. Pero el Atlético sanó su estigma e infló el pecho con la agónica victoria por 21-19, que, además, lo dejó en el 3er puesto y les dio el pasaje a las semifinales sin condicionamientos.

La forma en la que logró este éxito liberador también le adjudica al CASI un plus a sus atributos. Porque los Zanjeros lo anularon en la primera mitad, al dominarlo en todos los aspectos del juego (indiscutida preponderancia en la posesión y en la presencia territorial), aunque esa abrumadora diferencia careció de lo más importante: transformarla en puntos. Dos de las limitaciones que, en definitiva, fueron las que lo dejaron fuera del cuadro de honor tienen que ver con una incapacidad para generar situaciones de try, además de que tampoco cuenta con un pateador del todo confiable. Esas dos insuficiencias recortaron sus posibilidades de domesticar la enjundia de un adversario que dejó el corazón, pese a las adversidades.

Como suele ocurrir en estos choques ardientes, la actitud debe de estar en su máxima expresión, y eso lo asumieron ambos. Eso sí, al Atlético lo mantuvo bien protegido en el período de encierro. Hasta que en una acción solitaria se recompuso: tras un kick profundo, Forestier anticipó a López Fleming, y como el wing salteño cometió una infracción -lo agarró sin la pelota-, el árbitro decretó correctamente try-penal. Así los ganadores revirtieron el marcador (7-6 arriba) y se distanciaron del sometimiento. Agustín Figuerola pudo usar el pie para sellar el parcial por un mínimo margen (10-9).

La primera parte del segundo capítulo estuvo impregnada de desaciertos de todo tipo, confusión que encendió aun más la lucha, y la obstinación por imponer condiciones les hizo perder una poco la lucidez. En ese escenario, el más perjudicado resultó el CASI, pues sufrió tres amonestaciones (Agus Figuerola, Méndez y Headen). Pese a esa restricción, no se resquebrajó, incluso encontró un espacio para dar una estocada dolorosa con la anotación de Fasano (excelente asistencia de Headen). Domínguez acertó por segunda vez en sus envíos a los palos y Serra remató una sensacional escapada de López Mañán para transportar a su rival a la angustia nuevamente (ganaba 19-15). Los fantasmas del otras épocas regresaron, pero el Atlético los expulsó con convicción arrolladora.

59 éxitos acumula el Atlético en el superclásico (se juega desde 1937), mientras que los Zanjeros ganaron 44 encuentros y hubo una decena de empates.

Cómo son los cruces

El próximo viernes, a las 21.30, se realizará en la reacondicionada sede del Club Atlético de San Isidro el primer turno de las semifinales de la URBA, en la cual se cruzarán Alumni (2°) y el CASI (3ero); al día siguiente, a las 19.30, jugarán el tricampeón Hindú (1ero) y La Plata (4°).

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