"Sólo vemos que la calidad de vida del pueblo desmejora"

José Martín Correa Tejerizo, candidato a senador nacional por el Partido Obrero. Según el referente trotskista, en Tucumán hay una minoría que acumula riqueza y una mayoría que se encuentra marginada
La convicción de que la teoría no puede estar divorciada de la práctica atraviesa a Martín Correa. Está presente, incluso, en las cuestiones más anecdóticas. Por ejemplo, como la de tomar el café sin azúcar, porque si es de buena calidad hay que experimentar su buen sabor. La regla también se aplica para hablar de esa mundanal pasión que es el fútbol. "Soy hincha de San Martín y voy regularmente a la cancha. Y soy simpatizante de Boca Juniors, pero sólo fui dos veces a la Bombonera. Y no se puede ser hincha de un equipo al que uno no va a ver", sentencia.

Tucumano de nacimiento, vivió sus primeros años en Chubut, en las localidades de Comodoro Rivadavia y de Epuyén. Pero su infancia (y los recuerdos de ella) son patrimonio del barrio de Villa Alem. "Específicamente, en Entre Ríos 981: la casa de mis abuelos", evoca con nostalgia.

Vivía allí, con su mamá, Adriana Tejerizo, y con su hermano, Matías ("mi papá, Héctor Reinaldo Correa, fue asesinado por la dictadura militar", explica sin pestañar) cuando se incorporó a las filas del Partido Obrero, en 1999. "Llegué gracias a un amigo del secundario, Diego Toscano, que me invitó a que tomara un curso sobre Economía Marxista, que dictaba Daniel Blanco. En la Facultad (de Ciencias Económicas) esa temática es, como mucho, 10 minutos de una clase. Ya había leído textos marxistas pero me faltaba la conexión entre la teoría y la praxis. Ahí me enganché. Hice el curso con otro amigo y compañero del Gymnasium: Ariel Osatinsky. Y, después, los dos nos sumamos al PO y organizamos el movimiento en la Facultad (de Ciencias Económicas de la UNT)", rememoró.

Posesiones y aficiones

"Vivo de mi profesión, como cualquier hijo de vecino de Villa Alem, y llego ajustado a fin de mes", proclama Correa. Y comienza a hablar de esas otras pasiones que acompañan su vida de político por la cual, desde su incorporación al Partido Obrero, es candidato en los más diversos términos y para los más distintos cargos.

Su primer amor son las motos. "Hace poco vendí la Virago (una Yamaha de 250 centímetros cúbicos de cilindrada). La extraño. En realidad, la moto es mi mayor hobby. Siempre quise tener una y fue lo primero que adquirí con mi propio dinero En las vacaciones, trabajaba como cadete para ahorrar. Y cuando tuve plata, mi madre no me permitía comprarla. Así que esperé un par de años y la tuve. Me gusta de la moto la libertad que da para salir a toda hora, a cualquier parte. Disfruto mucho del aire libre. El próximo regalo que me haga va a ser otra moto", se entusiasma.

El candidato a senador del Partido Obrero asegura que le debe al Gymnasium su vocación por viajar. "Gracias al plan de cursado, conocí casi toda la Argentina y los países limítrofes. Y con las vacaciones aplico dos criterios. Tres o cuatro días, sí o sí, voy a los Valles. Después salgo de la provincia y trato de no repetir el mismo destino", puntualiza.

Las otras dos aficiones de Correa son la lectura y la música. "Tengo una biblioteca de la que estoy muy orgulloso. ¿Viste que hay gente a la que no les gusta el domingo a la tarde? Bueno, yo no soy de esos. Todo por el contrario. Para mí, el domingo por la tarde es un momento de relax. De quedarse en casa -porque paso mucho tiempo fuera de ella- a leer algo y a escuchar un poco de buena música", revela.

Etapas y ordenamientos

"Esta etapa de mi vida me agarra soltero y sin apuro. Vivo solo", cuenta. Y enciende otro cigarrillo. Y otro más. Pero, aclara, es un tipo bastante ordenado. "El departamento está en orden. Y los libros y los discos también. Sé donde está el primer álbum de ‘The Doors’ o el último de ‘Divididos’. Eso sí, a la decoración le falta un toque femenino. La que hay es, definitivamente, minimalista", se ríe.

Un día en la vida del dirigente trotskista comienza temprano, en el trabajo. Algunos días se va a almorzar con su familia. En otros, va directamente al local del partido. "A la noche me acuesto tarde. Veo poca tele y leo mucho a esa hora: es más tranquilo y el celular deja de sonar", confiesa.

Una provincia, una respuesta

¿Qué le dice a la gente que encuentra en sus viajes cuando le preguntan por su provincia?, le pregunta LA GACETA. "Les digo que Tucumán es una provincia donde un grupo minoritario ha acumulado mucha riqueza de la mano de los distintos gobiernos de turno. A cambio, hay una comunidad cada vez más marginada. Según pasan los años, sólo vemos desmejorar la calidad de vida del pueblo", contesta.

"Pero hay gente luchadora y con ella se pueden cambiar las cosas -concede-. Soy optimista. Si no lo fuera -sentencia-, no podría militar en Partido Obrero".

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