Sólo tienen el volante argentino

Sólo tienen el volante argentino
Los coches ensamblados en la Argentina contienen menos partes nacionales que nunca. Los empresarios admiten que se volvieron "brasildependientes". Promesa oficial para cambiar el escenario.
Justo cuando el Gobierno celebraba que la producción de autos cayó menos que lo esperado por la crisis mundial, los fabricantes de piezas salieron a advertir lo poco que queda para festejar. Los coches ensamblados en el país, según la cámara que los agrupa, contienen menos partes nacionales que nunca: apenas un 20% del valor final. Y el año próximo, si se ensamblan las 700 mil unidades que proyectan en la Casa Rosada, las importaciones de piezas extranjeras consumirán la mitad de los dólares que traigan las ventas al exterior de soja y sus derivados.

Los cálculos surgieron en un seminario organizado por la Asociación de Fabricantes de Autocomponentes (AFAC), donde saltó a la luz la guerra sin cuartel que libran las multinacionales automotrices, los proveedores de piezas y las agencias de venta al público. El presidente de la Asociación de Concesionarias (ACARA), Dante Álvarez, también reprochó a las grandes compañías que hayan absorbido parte de su margen comercial y en los últimos años las hayan forzado a ofrecer nuevos servicios para no desaparecer.

El informe de AFAC refleja hasta qué punto las terminales se consolidaron como simples armadurías durante la era Kirchner, en un proceso que había comenzado en los años ’90. Detalla que entre 1998 y 2008, cada auto fabricado en Argentina pasó de contener u$s 8.750 en piezas importadas a incluir u$s 13.278. Así, la proporción de importados ya triplica la de los autos brasileños.

En los últimos dos años, por esa tendencia, los autopartistas denunciaron que se destruyeron 9.500 puestos de trabajo en sus fábricas. De emplear 62.300 operarios en 2007 pasaron a ocupar a 52.800. Aún así, son más del triple de los que trabajan en las terminales.

Del valor total de un auto, según AFAC, un 20% es explicado por los componentes nacionales. Otro 50% por los importados. El restante 30% se reparte entre gastos financieros, marketing, mano de obra, impuestos, aranceles y gastos de logística. También incluye la ganancia de las marcas.

Las grandes multis del sector no desmintieron las cifras. El jefe de la Asociación de Fábricas de Autos (ADEFA), César Rodríguez Rojas, admitió que "nos volvimos mucho más ‘brasildependientes’". Con la tonada de su méxico natal, el titular de la filial local de Scania advirtió que "vamos a un escenario complicado para la Argentina en 2010", porque "se viene una competencia dura con otros países de la región por la asignación de nuevos modelos por parte de las casas matrices".

Desde 2002, cuando se eliminó la exigencia de que los vehículos fabricados en el país contengan un mínimo de piezas nacionales, el único requisito es que el 60% de las partes sean fabricadas en el Mercosur. Por eso las importaciones de componentes desde el gigante vecino representan la mitad de las compras totales al extranjero.

La ministra Débora Giorgi prometió que "en enero se buscará una propuesta conjunta" para elevar la proporción nacional de los autos. "El año pasado nos dijo lo mismo", refunfuñó uno de los empresarios.

Pronóstico de producción récord

La ministra de Industria, Débora Giorgi, vaticinó que la industria automotriz local producirá 700 mil unidades el año próximo, en un nuevo récord para el sector. La funcionaria espera un repunte vigoroso tras el retroceso por la crisis mundial, que cerrará en torno a los 510 mil vehículos, un 22% menos que en 2008. Igual adelantó que la semana próxima ampliará los créditos subsidiados por la ANSES a las grandes terminales, pese a la polémica que generaron.

"Hablé con (el titular de la ANSES, Diego) Bossio y la semana próxima se van a integrar nuevas automotrices a la financiación vía ANSES", dijo Giorgi. La primera que recibió asistencia de los fondos jubilatorios argentinos fue General Motors.

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