"Sólo quiero colaborar con mis pares"

Hasta el momento, el único cuestionamiento público contra el nuevo interventor del PAMI local, Adolfo Ponti, había sido efectuado por la intendenta Graciela Rosso.
La jefa comunal puso en tela de juicio tanto los conocimientos de Ponti sobre el funcionamiento de la entidad como su conducta durante sus años de trabajo en la AFIP.

Ahora, aunque por motivos distintos, integrantes del Grupo de Jubilados Independientes (GJI) se acercaron a esta redacción para dar a conocer una situación que afecta a uno de sus miembros. Se trata de Adelina Soler, una jubilada que desde 1999 cumple tareas voluntarias en la UGL XXXII. El nuevo titular de la obra social de los jubilados decidió poner punto final al trabajo desarrollado por Soler, tomando como argumento normativas que impedirían la continuación de ese servicio basado en el voluntariado.

Pedro Bonvecchi, del GJI, consideró que la agrupación que integra tenía razón cuando marcaba la necesidad de "terminar con la dedocracia y el paracaidismo en el PAMI", ya que "cada interventor que llega se siente dueño y quiere manejar todo a espaldas de nuestros verdaderos intereses".

"Adelina Soler se desempeña, desde hace muchos años, como voluntaria, un espacio ganado junto con nuestra mesa de trabajo que funciona en PAMI. Así pasaron dos gestiones (las de Ángel Vaccaro y Carlos Pereita). Ahora viene este hombre con supuestas normativas que impiden esa tarea. No conocemos esas normativas y de existir tampoco las aceptamos porque han sido dictadas en contra de nuestros legítimos intereses. Hemos sido desalojados de nuestra obra social", dijo Bonvecchi.

Soler, la principal perjudicada por la determinación de las autoridades del instituto, explicó que su tarea consiste en colaborar con el personal, especialmente en los momentos donde se registra una masiva afluencia de afiliados.

"Hay momentos en los que el personal está superado por el caudal de gente. Entonces el pobre jubilado da vueltas y vueltas. Yo me siento capacitada para brindarme gratuitamente. Sólo quiero colaborar con mis pares, porque básicamente entiendo a mis pares", dijo Soler.

Desde el GJI esperan que Ponti reflexione sobre la decisión tomada: "Vamos a resistir esto, porque la consideramos una medida arbitraria", adelantó Bonvecchi.

Los integrantes del Grupo de Jubilados Independientes también comentaron que el servicio del PAMI sigue siendo deficiente. A su vez, consideraron improcedente que el acceso a una de las dos sedes que ya están en funcionamiento, la ubicada en San Martín y Colón, sea a través de una escalera que complica a los jubilados.

"Todas estas situaciones demuestran que no se piensa en el afiliado. El problema de fondo es que nos han despojado de nuestra obra social, y pasó a estar al servicio de otros intereses", sentenció Bonvecchi.

Comentá la nota