"Yo sólo quería que largara las raquetas de una buena vez"

"Escuchame, pibe, a ver cuándo dejás esa raquetita de porquería y te me venís para el básquet, eh." Carlos Zulberti es el entrenador del equipo de básquet de Independiente de Tandil y es el hombre que intentó cambiar el destino deportivo de Del Potro. El comentario se repite por todos los rincones del club: mejor no hacerle caso a las sugerencias de este hombre.
Carlos se ríe por la ocurrencia y habla de Juan Martín: "Lo conozco desde que está en el club. Además, yo jugaba al básquet con un tío de él. Mirá que yo le insistía, eh. Lo veía tan alto, me daban unas ganas de tenerlo conmigo... Igual él nunca me hizo caso: me decía que no, que a él le gustaba el tenis. Menos mal que no me dio bola, ¿no?".

El mejor tenista argentino de la actualidad pudo ser Manu Ginóbili, pero no. Fue Juan Martín del Potro. Y fue un chico que tuvo una niñez súper activa: desde los 6 a los 12 años practicó fútbol y tenis; dos veces por semana jugaba con los pies y otras dos veces lo hacía solo, sobre el polvo de ladrillo. Pero en los ratos libres también se metía en la cancha de básquet, sólo para entretenerse.

"Cuando tenía 15 o 16 años empezaron a hacerle estudios por su físico y por algunos problemas que su cuerpo le daba, sobre todo para sacar. Armamos un plan con Ignacio Menchón, que era su preparador físico en aquel momento, como para que estuviera conmigo y trabajara con la pelota de básquet, pero al final no se dio", explica Zulberti, que hoy entrena al equipo que juega el TNA.

Suegro, tampoco. Zulberti es el hombre que pudo haber sido, pero no. Ni DT de Delpo y tampoco suegro. "Un día estaba en mi casa, viene mi hija Melisa y me comenta: ‘Papá, estoy de novia con un chico del club, ¿sabés? Juega al tenis. Acaba de ganar el Orange Bowl y se llama Juan Martín’. Imaginate, yo me quería matar de lo celoso que estaba; mi hija tenía 14 años."

La respuesta a la nena fue concreta: "No se te ocurra traérmelo acá, no lo quiero ver en mi casa. Y ni pienses en invitarlo a cenar, ni nada, eh". Ahora que los celos son un recuerdo, que Melisa ya nada tiene que ver con Del Potro y que el chico de 20 años es uno de los hombres más populares del país, Carlos bromea: "En cuanto al básquet está claro que me equivoqué. Pero con lo otro... La verdad, un poco me quiero matar por no tenerlo de yerno".

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