Sólo propaganda

La desgestión municipal actual gasta su tiempo en una loca carrera de anuncios, principalmente a través del diario La Capital, que luego serán reemplazados por otros, y así cada día. Ignoro cuándo se agotará la paciencia del ciudadano, pero en verdad lo que ocurre cotidianamente es una tomadura de pelo.
En un país, el nuestro, en el que una proporción notable de ciudadanos considera irremisiblemente corrupta a la dirigencia política, el abuso sistemático del verbo sin contenido es agobiante. Lo dicen a diario los vecinos en Parque Camet, barrio en el que al fin, cuando menos, han logrado que se investigue a Raúl Cernadas, dueño y señor de los recursos públicos que el municipio destina a la sociedad de fomento para tareas comunales y que desaparecen sin explicación alguna. O como lo hace Santa Paula, barrio alejado del centro en el que los vecinos también denuncian que la plata de los impuestos no va a donde debería, es decir, a solucionar los problemas.

En este escenario, se caen las luminarias, y la respuesta es una mentira mediática. Se cae un semáforo, destroza un auto, y la respuesta es anunciar que se destinarán millones de pesos a mejorar la semaforización de la ciudad. Publicamos la conflictiva circunstancia que atraviesa el secretario de Salud comunal Alejandro Ferro por una situación de mala praxis, y hacen una seguidilla de artículos para instalarlo como una suerte de "gurú" de la medicina que enseña a médicos, enfermeras, etc., a determinar si un cuadro de gripe es efectivamente gripe.

Para dimensionar la falta de respeto, veamos qué publicaba La Capital el 3 de marzo de 2008. Decía el matutino regenteado por el coruñés multiemprendedor, por boca de Manuel Regidor, titular del hoy desaparecido EMViSUr: "Como ya dije, estamos incorporando gran cantidad de tareas de mantenimiento del patrimonio público, aunque también hay algunas obras nuevas. Entre ellas podemos mencionar una licitación para un nuevo sistema de señalización vertical -no luminosa-, algo de semaforización -reparación de los semáforos existentes y adquisición de nuevos-, una obra de poda -que hace muchos años que no se hace y es necesaria para el mantenimiento del alumbrado público-. También estamos preparando los pliegos para hacer una licitación de construcción de estacionamientos subterráneos en la plaza San Martín". Han pasado quince meses, ¿alguien vio una señal vertical nueva?; ¿alguien vio los pliegos de los estacionamientos subterráneos?

Se anuncia, se anuncia, y luego se miente descaradamente. Es cierto que, tal como ha dicho el presidente del Concejo Deliberante Marcelo Artime, los ediles radicales mucho no pueden decir, por la pobre performance que las distintas gestiones de ese signo partidario nos han dejado. Pero mentir con el descaro con que lo hacen el actual intendente y todo su séquito no encuentra justificativo en el pasado, sólo en el descaro y la sensación de impunidad.

En esa misma edición, la del 3 de marzo de 2008, La Capital ponía en boca de Regidor también estos términos: "En cuanto a la Estación (…), todos los compromisos municipales para que la obra comience están cumplidos. Se ha firmado un convenio con todas las personas que estaban habitando en las casas del predio, y en 20 días aproximadamente estarían trasladadas". ¿Estaremos en una dimensión distinta del tiempo, o los funcionarios pultistas tendrán un reloj ajustado a la hora venusina, cuyo día dura 243 días terrestres? Sólo ellos conocen esa respuesta; sin embargo, la falta de sintonía con nuestra realidad está bien a la vista.

Y así llegamos a este estadio eleccionario, con mucha corrupción, y no sólo de dinero: la mentira como primer acto desnaturalizado de la cosa pública es un artilugio del día a día que la población padece malamente.

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