“Sólo perturbo al que no quiere trabajar”

Así argumentó la jueza laboral suspendida las exigencias al personal que dijo jamás maltratar, en respuesta a la acusación del fiscal.
El jurado de enjuiciamiento a la jueza laboral suspendida en su cargo, Elisabet Rivero de Taiana, llegó a la instancia decisiva de los alegatos de la defensa, luego de escuchar la acusación del fiscal realizada el viernes. El jurado tiene 15 días hábiles para deliberar y dictar sentencia.

Anteanoche la fiscalía formalizó la acusación por mal desempeño en sus funciones por destrato sistemático contra el recurso humano, lo que relacionó con la disfunción del organismo y la falta de gerenciamiento.

“Aquí hay un propósito que va más allá, y siempre fue desestabilizar a esta jueza”, dijo Rivero de Taiana en su defensa. La magistrada acusó a los vocales de la Cámara Civil, Federico Gigena Basombrio e Isolina Osti de Esquivel de acosarla laboralmente y, deslizó la teoría de que el jury y los problemas que sufrió en el juzgado que tuvo a su cargo, fueran causados gracias a ellos.

Persecución

“Desde que en 1994 el vocal Gigena Basombrio no me quiso aceptar una licencia por enfermedad y me sancionó por faltar al trabajo, he vivido de todo con él y todo el Poder Judicial lo sabe, pero jamás dejé de denunciarlo por persecución laboral ante la Cámara y el Tribunal Superior de Justicia, que nunca me quiso escuchar ni me respondió mis denuncias”, dijo ayer la suspendida jueza laboral Rivero de Taiana.

En su defensa sobre los supuestos maltratos al personal, la jueza laboral explicó que desde que asumió como magistrada en el Poder Judicial neuquino, la Cámara dispuso de sus empleados sin que ella tuviera potestad sobre su ubicación.

“Me transfirieron empleados sin avisarme, me traían gente sin experiencia, cuando aprendían el trabajo me los volvían a cambiar, a veces no me repusieron los cargos, y nada de eso lo puedo controlar yo, sin embargo el Juzgado siempre estuvo al día con el dictado de sentencia y eso no es mérito mío, siempre conté con un equipo de trabajo”, alegó la jueza en su propia defensa.

Además, dijo que siempre estuvo buscando gente que quisiera trabajar cada vez mejor y que no maltrató a nadie. “Si me acusan de perturbar al personal, sólo perturbo al que no quiere trabajar, al que me quiere pasar por encima, al que descubrí mintiendo, nada más”.

La jueza Elisabet Rivero destacó en su defensa la sentencia que dictó a favor de los trabajadores de Fasinpat, cuando probó el lock out patronal y el vaciamiento que Luigi Zanon (dueño italiano) hizo sobre la fábrica, fallo que realizó en 15 días, luego de solicitarle intervención a otro fuero y en pos de la paz social.

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