Hoy sólo se negocia a corto plazo

Los primeros convenios de 2009, como el que firmarían en los próximos días Encargados de edificios o Transporte Automotor, o como el que firmó ayer Calzado, se inclinan por una suma fija o porcentaje no remunerativo que equivale a una suba salarial, según las categorías, de entre un 10 y 15% por 5 o 6 meses hasta julio o agosto. Y el compromiso de volver a negociar en esos meses el medio año restante ya con los datos más claros del impacto de la crisis y con los resultados electorales en la mano.
Estos acuerdos tienen la luz verde de la Casa Rosada. Al homologar las subas no remunerativas, el Gobierno resigna el cobro de las cargas sociales y termina por financiar parte de los incrementos salariales pactados. Y se asegura una cierta dosis de "paz social" en el período electoral mostrando que sigue "controlando" el movimiento sindical. En tanto, los empresarios y los sindicatos logran "patear" la pelota para más adelante, con acuerdos más cortos, lo que es otra prueba de la volatilidad del momento.

¿Estos convenios van a marcar la cancha al resto de las paritarias? Ayer más de 30 dirigentes de los sindicatos de la alimentación aseguraron que no se pueden meter a todas las actividades en la misma bolsa porque dijeron la demanda interna y hasta externa de alimentos sigue firme y las empresas del sector siguen teniendo rentabilidades altísimas y en muchos casos superiores a las del año pasado. En ese contexto creen que las empresas del sector pueden dar aumentos superiores, desde el inicio del nuevo convenio, del orden del 25 al 30%. Así, sin negar que la demanda de personal no tiene la dinámica de años atrás, tampoco consideran que estemos en un nuevo ciclo, esta vez bajista, en el mercado de trabajo. Más aún, aseguran que los empresarios "exageran" la crisis para que los trabajadores aminoren sus demandas.

La pulseada salarial va a depender este año, con mayor intensidad, de la realidad de cada actividad, con el piso por 5 o 6 meses de Calzado o UTA. Después de junio, habrá que barajar y dar de nuevo, según el contenido de la política económica que surja de las elecciones legislativas que suenan cada vez más a plebiscitarias.

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