Sólo falta poner el moño al acuerdo

Sólo falta poner el moño al acuerdo
El Gobierno dice que se cierra el trato dentro de diez días, mientras que los españoles quieren apurarlo para el miércoles próximo.
El acuerdo que dará por superado definitivamente el diferendo ente el Gobierno y la empresa española Marsans por la expropiación de Aerolíneas Argentinas quedará cerrado en diez días y se firmará en Madrid, según aseguran fuentes oficiales a Página/12. Voceros allegados a Marsans, en cambio, parecen ver más velocidad en el arreglo de los últimos detalles porque aseguraron que la firma del convenio se producirá el miércoles próximo y, además, consideraron que se concretaría en Buenos Aires.

El acuerdo, como anticipó Página/12, consiste en que Argentina se haría cargo de la compra de aviones al consorcio europeo Airbus, que ya tenía comprometidos Marsans y, a cambio, esta empresa retirará del Ciadi la demanda por la expropiación que decidió en diciembre pasado el Congreso.

La diferencia en las estimaciones de los plazos para la firma del convenio no parece ser casual, sino que más bien obedecería a estrategias de la partes. Como en el núcleo del acuerdo hay consenso, Marsans quiere apurar la definición de los detalles. Pero para el gobierno argentino esos detalles son importantes. Un mal paso inicial en alguna decisión puede ir encadenando otros problemas y por eso el Gobierno quiere estudiar con minuciosidad cada párrafo de la letra chica. Por ejemplo, días pasados, discutiendo un detalle absolutamente menor en el marco de la operatoria, el ministro de Planificación, Julio De Vido, logró ahorrarse un pago de 50 millones de dólares.

Otro aspecto importante es determinar con precisión qué cantidad de aviones de cada modelo requiere Aerolíneas y con cuáles empezar para que Airbus arranque la línea de producción en función de esa demanda. Por ejemplo el Airbus A-380 es el avión más grande del mundo en este momento, pero es rentable si se consigue vender la mayor parte de las plazas en cada vuelo. De ese orden son las decisiones a tomar respecto de los modelos. El precio de los aviones que están en juego varía notablemente. Los más baratos cuestan 55 millones de dólares cada uno y los más caros, 250 millones de dólares.

Una derivación de este acuerdo es la incógnita sobre la posibilidad de comprar aviones a otros fabricantes. Algunas fuentes del Gobierno decían que quizás éste le compre algunos aviones pequeños a la empresa brasileña Embraer, pero otros funcionarios que están manejando el tema consideraban que los aviones pequeños faltantes es muy probable que se los adquieran a la Boeing. Lo que es seguro es que se caerá al menos una de estas dos tratativas que habían comenzado antes de que abra esta chance de acuerdo con Marsans. En principio el Gobierno se haría cargo de comprar entre 35 y 40 aviones de los 71 que le había encargado Marsans a Airbus. De ese modo la empresa española recuperaría los 150 millones de euros que dejó en garantía y que perdería si la operación no se hace. El acuerdo también incluiría la posibilidad de que Marsans puede, con su compañía aérea Air Comet, volar a Argentina y otros destinos de Sudamérica, mediante lo que se llama régimen de código compartido con Aerolíneas.

Comentá la nota