"Más solo que constitucionalista del kirchnerismo"

El legislador felipista sostiene que la Presidenta no debiera preocuparse si finalmente el conflicto institucional lo resuelve el Congreso. "Más solo que Pinochet en el día del amigo", reza la alusión popular que expresa el aislamiento de cierta persona. Hasta ahora.
Porque al mejor estilo Luis Juez, el diputado nacional Roberto Mouillerón parece que le encontró reemplazo: "más solo que constitucionalista del kirchnerismo", bromeó por estas horas de convulsión institucional.

"A veces es necesario forzar el humor, pero la verdad es que Kirchner, creyendo que a través de nuevas confrontaciones afirma su poder nos está llevando a una nueva tragedia

¿Acaso no es indicativo de algo que los grandes juristas de este país jamás coincidan con las cosas que trata de imponer este gobierno?

En el fondo, la soledad de los K no es algo gracioso, es algo terrible, porque puede llegar a convertirse en un drama para todos, no tan sólo para quien exhibe la irresponsabilidad permanente de instigar la división entre los argentinos", advirtió el ex ministro de trabajo bonaerense y miembro de la mesa chica del felipismo.

Desde Tandil, donde aguarda una inminente convocatoria la semana próxima al Congreso para buscar una salida al conflicto institucional que atraviesan el gobierno de Cristina Kirchner y el presidente Banco Central, el dirigente del Peronismo Federal dio su versión de los hechos que desembocaron en la puja oficialismo-Martín Redrado.

"Kirchner evalúa que con sus arrebatos y bravuconeadas afirma el poder de su esposa, pero me da la sensación que sucede todo lo contrario: el cansancio de la sociedad los coloca cada vez más en una situación de mayor fragilidad porque es evidente que lo único que pretende la gente es que entren en vigencia -de una vez por todas- los principios de la Constitución.

Nadie se aguanta hoy que Cristina se levante un día y sin mediar aviso tome porque sí las reservas del Central, sin mayores explicaciones y sin respetar aspectos legales. Lo que quiere la sociedad, entiendo, es un Congreso con autonomía, que los otros dos poderes ejerzan el control sobre el ejecutivo, que el poder judicial tenga independencia, en fin, que funcionen los límites legales a una hegemonía que cada día colisiona más aún con la voluntad que la mayoría de los argentinos expresó en las urnas".

Para Mouillerón, la resistencia que desde hace un tiempo encuentran "las arbitrariedades de Kirchner", no es "algo casual".

"Hasta cierto punto el ex presidente hizo lo que quiso con los intereses de todos los argentinos –explicó el integrante de la cámara baja- pero a partir de cierto momento y fundamentalmente desde el 28 de junio pasado está claro que todo lo que quiera llevar adelante violando las normas ya no tiene margen.

Una gestión que gobierna de espaldas a la voluntad de la mayoría, por más que exhiba el garrote sobre propios y ajenos, está condenada a fracasar, y cuidado porque esto se puede convertir en un espiral, pues esto que digo no es solamente la percepción de quienes estamos en la oposición sino también de magistrados y hasta de varios miembros de ese "staff" permanente de subordinados que tanto gusta tener el kirchnerismo".

-La presidenta Cristina dijo todo esto se trata de maniobras de dirigentes que demostraron no saber gobernar. Y pidió que tan sólo la dejen ejercer el poder.

-La Presidenta está mal asesorada por su marido o no sé quien, pero lo único que tendría que percibir es que su gobierno no puede pretender imponer medidas sin un mínimo de consenso. De lo contrario, va a seguir fracasando, en todo. Y mucho menos debiera preocuparse si esta controversia institucional finalmente la resuelve el Congreso: así como una gestión no puede gobernar de espaldas a la gente, nosotros tampoco, como legisladores, tenemos margen para forzar entuertos que atenten contra la legalidad.

La verdad es que a todos nos demandan la misma cordura. Que se quede tranquila la Presidenta: nosotros queremos que en Argentina surja una alternativa de poder real, y para eso no podemos darnos el lujo de que se nos pegue el estilo kirchnerista, al contrario: para tener futuro político en este país hay que escuchar a la gente y en ese sentido lo único que reclama la sociedad es mesura, consenso y legalidad. Ya no más aventuras extrañas.

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