Sólo dos comunas aplican nuevas normas de construcción sísmica

Expertos aseguraron que los controles de calidad del hormigón armado son prácticamente inexistentes.
Mendoza es una zona de alto riesgo sísmico y sus construcciones deberían cumplir con ciertas normas de seguridad que permitan reducir los daños que se pueden producir en caso de terremotos, aunque, según especialistas, el respeto por estas pautas es casi nulo. Además, sólo dos departamentos adoptaron las nuevas normas de calidad que los científicos generaron en 2005.

Los dos movimientos sísmicos que se produjeron en los últimos dos días son la muestra de su frecuente presencia en nuestra provincia. El sábado, a las 12.25, se produjo el primero de los leves sismos que se sucedieron durante el fin de semana largo, y tuvo una intensidad de 3 grados en la escala de Richter, por lo que sólo fue percibido por algunas personas. En tanto ayer, (cuando todavía no pasaban 48 horas del primer sismo) a las 7.23, se produjo otro movimiento que tuvo la misma fuerza, y su epicentro se ubicó a 50 kilómetros de Mendoza en dirección suroeste.

Si bien los terremotos no se pueden predecir ni prevenir, hay una serie de medidas de seguridad que se pueden tomar a la hora de efectuar una construcción y que permiten reducir los daños que ocasiona un fuerte movimiento de la tierra. Estas normas, según los especialistas, no se cumplen, fruto de la falta de controles que los municipios deben efectuar en las obras.

El hormigón armado es el material más usado a la hora de levantar una casa o un edificio, y la legislación vigente establece que las comunas son las que deben chequear que se respeten las normas de calidad, a la hora de elaborar este material. "Pero no se cumple: si decimos que el 1% de las obras certifica la calidad del hormigón, estamos exagerando", dijo Carlos Llopiz, director del Instituto de Mecánica Estructural y Riesgo Sísmico (Imeris).

Además, hace algunos años se elaboraron las normas Inpres-Cirsoc, que establecen las pautas para la construcción de obras sismorresistentes y están disponibles desde 2005. Sin embargo, hasta hoy sólo dos municipios las han adoptado (San Rafael y Godoy Cruz), y en el Imeris dijeron que no han recibido acompañamiento del Ejecutivo ni del Legislativo para introducirlas en los códigos de edificación provincial. "Nosotros pedimos que si no se adoptan las normas nuevas, que propician construcciones más económicas y eficientes que las anteriores, al menos se cumpla con el reglamento viejo, pero eso no pasa", dijo Llopiz.

El peligro de las construcciones sin controles de calidad tiene dos vertientes: los pequeños movimientos sísmicos que pueden afectar la estructura interna de la obra sin que haya signos visibles y, la más preocupante, es el severo daño al que están expuestas en el caso de un terremoto.

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