Solo y complicado

Luis Juez no salió todavía a defender a una de sus principales espadas, y en la UCR muchos se han acordado que Ortiz Pellegrini tuvo que ver con el juzgamiento de Angeloz. Por Javier Cámara.
Si el legislador juecista Miguel Ortiz Pellegrini llega a ser sancionado por la Unicameral, como ha propuesto la mayoría oficialista de la Comisión de Asuntos Instituciones, será un hecho histórico.

Esto a raíz de que, desde el retorno a la democracia, sólo existe un antecedente de un legislador provincial suspendido a través del proceso político sancionatorio denominado "cuestión de privilegio". El 4 de julio de 1990, la entonces Cámara de Diputados de la Provincia resolvió suspender, por unanimidad, al diputado Alfredo Alonso (PJ), por una serie de inconductas que fueron reprochadas hasta por sus pares de bancada. El resto de las sanciones aplicadas por el Poder Legislativo provincial a sus miembros respondió a pedidos judiciales, en razón de que hasta hace una década los diputados y senadores provinciales tenían fueros que obstaculizaban la acción judicial.

Aunque evidentemente hay diferencias entre aquella sanción y la que ahora se ha propuesto contra Ortiz Pellegrini, hay coincidencias notorias y significativas. La principal es que el titular del bloque juecista parece no tener otro sustento político que sus convicciones jurídicas y el opaco respaldo de la bancada que comanda. "No va a decir nada", fue la respuesta que dio ayer un vocero del jefe del Frente Cívico, Luis Juez, cuando este diario preguntó sobre qué opinaba del caso que involucra a una de sus principales espadas políticas. Cuando Ortiz Pellegrini convocó a la prensa para dar a conocer su defensa, sólo lo acompañaron cinco miembros de su bloque. Cuando un periodista de este diario se encontró, minutos después, en los pasillos de la Legislatura, con uno de los juecistas ausentes, le preguntó si había llegado tarde. "No llegué tarde", fue la respuesta.

La soledad política que parece complicar la situación de Ortiz Pellegrini no tiene que ver sólo con los propios que no lo acompañan. La soledad más perjudicial para el dirigente juecista le viene de la mano de los que hoy tienen el poder de sancionarlo, los radicales. Parece una paradoja del destino, pero Ortiz Pellegrini quedó en manos de "jueces" que con él no serán objetivos. Nadie olvida en la UCR que el hoy acusado fue uno de los promotores del juicio por enriquecimiento ilícito a Eduardo Angeloz.

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