"Sólo soy un chivo expiatorio"

Ante la investigación que involucra al comercio por supuesta entrega de medicamentos "no aptos" para consumo, Julián Banchero asegura que es víctima de "una feroz y despiadada interna política".

En febrero se hizo pública una situación que relaciona al municipio con la entrega de medicamentos "no aptos" para consumo. Se trata de dos hechos, ocurridos el año pasado, denunciados por una vecina cuya hija de cuatro años recibía medicación por intermedio de la Dirección de Emergencia y Atención Directa.

Según la nota que la mujer elevó al Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, en ambos casos los remedios fueron entregados por la Municipalidad a través de la Farmacia Banchero. El Colegio tomó intervención en el tema y las muestras analizadas determinaron que no eran aptas para consumo humano por estar elaboradas con dosis inferiores a lo establecido. Se trata de dos muestras magistrales del medicamento Risperidona.

Los resultados de los análisis realizados fueron elevados al Ministerio de Salud bonaerense, organismo que el 20 de noviembre efectuó una inspección en la farmacia y encontró "saldos no concordantes en el control de psicotrópicos de la Lista III". Según lo detallado en una nota firmada por Luis de La Vega, de la Dirección de Fiscalización Sanitaria del Ministerio, "se encontraron en depósitos especialidades medicinales vencidas, adulteradas por supresión de lotes y/o vencimiento, con apariencia de industrializados y reenvasados, medicamentos sin ningún tipo de rotulación, aparentemente se trataría del producto Vorst".

EN SU DEFENSA

Esta semana, el propietario del comercio involucrado, Julián Banchero, acercó a esta redacción un escrito donde se defiende de las acusaciones que pesan contra la farmacia.

Bajo el título "Cuando la oscuridad prevale. A la opinión pública de la ciudad de Luján", Banchero expresa:

"En los últimos meses he sido víctima de una clara y malintencionada persecución con cuyas causas, ciertamente, nada tengo que ver y esto es así en virtud de una feroz y despiadada trifulca política en la cual sólo soy un chivo expiatorio".

"Atentan contra mi libertad, amenazándome con anónimos, mancillando mi honor y buen nombre y entonces me pregunto: ¿Cuál fue mi pecado? Haber sido proveedor del municipio ejerciendo mi derecho a contratar libremente.

Se han inventado denuncias sobre hechos y personas que nunca existieron, se han adulterado muestras, rótulos y se han montado operaciones de prensa dirigidas a lograr un desprestigio sobre mi comercio.

"Farmacia Banchero es un comercio prestigioso de esta comunidad que a través de décadas ha brindado confiabilidad a las familias lujanenses que adquirieron nuestros productos. Llama poderosamente la atención que quienes denuncian infundadamente, sin pruebas, en forma torpe, desprolija y desaforada, son los mismos que presentaron concreto interés en adquirir mi negocio mediante inescrupulosos testaferros", agrega.

Sobre el final del escrito, recuerda que "mientras nos encontremos bajo la vigencia del estado de derecho, gozo de la presunción de inocencia que la ley me otorga y en tal sentido podré recurrir a los mecanismos institucionales correspondientes con el fin de hacer valer mis derechos".

Como cierre, refiere a la intervención que en el caso tomó la Comisión de Salud del Concejo Deliberante. En este sentido, Banchero exhorta "a los señores concejales de mi ciudad a estar a la altura de las circunstancias en esta oscura hora donde la verdad y el honor son tan sólo bienes de cambio".

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