Sólo 1 de cada 1.000 clientes paga por la luz lo que cuesta

El resto tiene algún tipo de subsidio a la tarifa. Son datos de las distribuidoras.
De los 5 millones de usuarios de electricidad que se suman en Capital y Gran Buenos Aires, sólo 5.000 pagan una tarifa que cubre el costo del servicio. Es un indicador de cuál es el grado de extensión del subsidio a la energía y la dificultad que implicaría desarmar esa estructura.

La tarifa eléctrica es variable: cambia según el nivel de demanda del usuario. Casi un 80% de los usuarios se acumulan en el escalón más bajo, aquel que consume menos de 650 kwh por mes. Puesto en números, esos clientes pagan 0,137 pesos por kwh.

Pero el costo de la energía, sumando lo que cuesta generarla, transportarla y distribuirla, es de 0,447 pesos, más del triple de lo que pagan esos clientes.

La relación se repite con matices en todos los segmentos de consumo, aseguran en las distribuidoras de electricidad. "Ni aquellos que consumen más energía, los que están en el segmento de más de 2.800 kwh por mes, llegan a pagar un precio por kwh que cubra los costos de las generadoras (Chocón, Atucha, Central Puerto), las transportistas (Transener) y las distribuidoras (Edenor, Edesur)".

A la tarifa eléctrica se le suma, en la boleta de los clientes, un segundo rubro, el PUREE. Esto es, el castigo para aquellos que consumen más energía de la que habían demandado en el mismo bimestre del 2003 o del año en que se inscribieron como clientes de la empresa. Ese recargo hace subir el monto que pagan los usuarios, y así se dispara el precio efectivo que pagan por cada kwh. "Sumando tarifa y PUREE, en nuestros registros aparecen 5.000 clientes que están pagando un valor de kwh superior a 0,447 pesos", señalan las distribuidoras. Esto es, uno de cada 1.000 clientes.

En el primer semestre de 2008, los subsidios para cubrir ese bache entre el precio pagado por la energía y los costos reales sumaron $ 7.589 millones. Es más de la mitad del total de los subsidios que entregó el Gobierno en ese período.

A fines del año pasado, el Ejecutivo decidió empezar a achicar los subsidios a la energía. Y así aplicó ajustes en la tarifa del gas y la electricidad. De esa manera, en el primer semestre del año dedicó $ 6.241 millones al rubro, lo que representa una caída del 17,8% respecto a 2008. Pero, de todas maneras, el monto sigue siendo muy alto.

Frente al freno en la recaudación y la suba de gastos, el Gobierno debe definir el futuro de esos subsidios. Puesto en blanco sobre negro, asoma como una decisión difícil: eliminarlos podría implicar duros ajustes de tarifas, una solución políticamente compleja

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