Sólo 10% bajan subsidios por la suba en electricidad

Por: Silvia Peco

El aumento en las tarifas eléctricas que anunció el gobierno este fin de semana representa un ahorro de los subsidios de $ 807 millones sobre un total anual estimado en $ 8.000 millones. Esto significa que nuevamente hubo una marcha atrás en el proyecto de producir una baja decisiva del gasto estatal en subsidios a la energía.

En el plan original que venía analizándose desde julio, se debía aplicar un incremento promedio de 15% en tarifa final a todos los usuarios del país, con excepción de los que consumen menos de 300 kilovatios por bimestre. Esto, a su vez, implicaba un alza de 30 a 45% en el precio mayorista de la energía (aproximadamente tercera parte de la factura sin impuestos), de modo de cubrir el rojo de Cammesa, la empresa mixta que controla el despacho eléctrico y que depende del ministro Julio De Vido.

Para tener una idea del déficit, debe considerarse que en términos promedio las empresas generadoras reciben de Cammesa $ 112 por megavatio/hora. Pero las distribuidoras facturan a los clientes y traspasan a Cammesa un promedio de $ 35, dentro de los cuales el sector residencial paga $ 15.

La diferencia se cubre con subsidios (y con alto retraso de pagos a las generadoras), como también ocurre con el costo de la electricidad importada de Brasil, que llega a $ 500 y la generada por el sistema de la energía distribuida que puso en marcha el gobierno en algunas localidades para paliar la escasez, cuyo costo es de $ 300.

Sospecha

Puede sospecharse que detrás del acotado aumento dispuesto por el gobierno hay cierto temor a perjudicar el poder adquisitivo del público, que se verá jaqueado en los próximos meses por la crisis y la devaluación del peso, y el interés de no sobrecargar costos de las empresas que están aplicando desde ya vacaciones adelantadas o suspensiones por caída de la demanda.

Se sabe también que las distribuidoras del interior, ya sean privadas o administradas por los gobiernos provinciales, aplicaron fuertes ajustes en los últimos años por el servicio de distribución, aprovechando el congelamiento del valor de la energía. Se afirma que si hubiera un sinceramiento del precio mayorista en todo el país, la tarifa eléctrica se iría por las nubes y crearía un problema serio.

La situación es distinta en el caso de las distribuidoras de jurisdicción nacional: Edenor, Edesur y Edelap, donde las subas a residenciales recién se aplican desde agosto de este año y en forma muy moderada.

Según lo anunciado por De Vido, tendrá aumento en las facturas eléctricas sólo 8% de los hogares de todo el país. Son los que consumen de 1.001 kilovatios por bimestre para arriba.

El incremento llegará a 30%, según la franja de consumo: los que más pagarán son los que superan 2.800 kilovatios por bimestre. Entre los comercios, sólo 4% de éstos tendrán alza, quedando excluidos todos los que utilicen menos de 4.000 kilovatios bimestrales. Entre las industrias sólo 2%, sobre un total de 112.000 empresas, tendrá incremento. Tanto para establecimientos comerciales como industriales, la suba será de 7%, según dijo el ministro.

Los ingresos producidos por estos ajustes no benefician a ninguna empresa, sólo reducen en 10% los subsidios del Estado. Puede ser incluso que en 2009 el porcentaje sea un poco mayor sobre el total del gasto estatal, debido a que la baja del petróleo reducirá el valor de las importaciones de fueloil, gasoil y electricidad brasileña. Pero igual el rojo de Cammesa seguirá siendo de magnitud considerable, debiendo sumársele la deuda actual, que ronda $ 17.000 millones.

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