Sólo asistirán a las provincias dóciles

El Gobierno hará este año un manejo discrecional de los fondos según sus necesidades políticas de cara a 2011
El Gobierno manejará las necesidades financieras de las provincias de acuerdo con la disciplina que muestren los gobernadores de cara a la campaña presidencial de 2011.

Así lo confesaron a La Nacion calificadas fuentes oficiales, que descartaron que se realice un canje de todas las deudas provinciales con la Nación a cinco años, tal como quedó registrado en el presupuesto 2010.

"Esto se va manejar según la necesidad política de la campaña de 2011", admitió un funcionario, aludiendo a la apremiante situación de varias provincias tras la caída de la recaudación en 2009.

Otro funcionario precisó este concepto: a medida que el kirchnerismo entreteja su estrategia de alianzas frente a las elecciones, en las que buscará un tercer mandato consecutivo, se abrirá la canilla de fondos para que las provincias puedan pasar un 2010 más o menos confortable.

Así, con la "zanahoria" de postergar las deudas, el oficialismo podrá reforzar su estrategia de manejo discrecional de los fondos para las provincias, de modo de poder garantizar cierta cohesión política mientras se recalienta la interna del Partido Justicialista (PJ).

En diálogo con La Nacion, el ministro de Economía, Amado Boudou, defendió en términos técnicos esta división individual de los arreglos financieros. "Hay que ir viendo la situación de cada provincia; no se puede unificar todo en la misma receta", indicó.

Los números marcan que el déficit consolidado de las provincias rondó en 2009 los $ 13.500 millones y que la ayuda extraordinaria permitió a Buenos Aires y Córdoba, entre otras, pagar los salarios a tiempo.

En el medio, se mencionó la posibilidad de reflotar las temidas cuasimonedas, surgidas en la crisis de 2001, que sólo dejaron de circular por completo cuatro años después.

Boudou descartó que esta amenaza se pueda concretar: "Se habló de las cuasimonedas pero no pasó; hay situaciones como las de Buenos Aires o Córdoba, que requirieron mayor atención por su volumen, pero no hay bonos". Y aunque se sabe que existe una importante liquidez local y externa para enfrentar este rojo fiscal, al mismo tiempo se reconoce que un problema en las provincias siempre puede generar un problema federal. Por esta razón, el presupuesto también dispuso la suspensión por dos años de algunos ejes claves de la ley de responsabilidad fiscal, para permitirles a los gobernadores endeudarse por sobre el 15% de los recursos corrientes.

Autoridades provinciales de Buenos Aires y Santa Fe admitieron a La Nacion que llegaron con la lengua afuera a fines de año, pero aclararon que las perspectivas para 2010 son mejores por el repunte económico y el prometido canje de deuda del Gobierno para salir del default.

Cerca del ministro de Economía bonaerense, Alejandro Arlía, destacaron la buena actitud del gobierno central para "no dejarlos en banda", en sintonía con la tregua entre los Kirchner y el gobernador Daniel Scioli después de la pelea posterior a las elecciones de junio.

Con un déficit de $ 5800 millones y un bono para pagarles a los proveedores, Buenos Aires apuesta a que, una vez que el Gobierno concrete el canje con los holdouts, pueda emitir un bono en el exterior por unos US$ 500 millones en el segundo trimestre del año. Mientras tanto, reconocen que "existe la decisión política" para que la Nación refinancie el pasivo bonaerense.

Pesimismo en Santa Fe

Desde Santa Fe, el tono del ministro de Economía del gobierno socialista, Angel Sciara, fue bastante más pesimista. "Lejos de ser deudores, nosotros somos acreedores de la Nación por unos $ 600 millones, y en particular la Anses nos debe unos $ 450 millones, que quedaron como saldo impago desde 2006 por la no transferencia de la caja jubilatoria", detalló.

Santa Fe terminó 2009 con un déficit de $ 1100 millones y proyecta uno de $ 1600 millones este año.

Sin querer pelearse frontalmente con el gobierno nacional, el funcionario de la administración Binner espera que no se cumpla la premisa de que, cuanto más cerca estén de Kirchner, más dinero habrá.

"Ojalá que no sea así", se esperanzó, antes de aclarar, por si acaso, que están a la espera de la resolución de cuatro planteos que hicieron ante la Corte Suprema por los fondos que le reclaman a la Nación.

El consuelo para todos aquellos que no se acerquen al calor del kirchnerismo es que la ayuda de la inflación y el apetito de los inversores externos pueden evitar un colapso después del año en el que las provincias vivieron en peligro.

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