Solma y Loimar negocian una salida por afuera de la audiencia ministerial

Ayer la empresa se excusó al no asistir a la reunión en la cartera laboral. La semana próxima la cartera laboral los volverá a citar para que clarifiquen el estado de las conversaciones. Los pormenores de la interna sindical y el difuso panorama a futuro para la fábrica.

La empresa Loimar S.A. y el Sindicato Obreros Ladrilleros a Máquina y Anexos, no asistieron a la primera audiencia de conciliación pactada por el Ministerio de Trabajo, en tanto alegaron que continúan el rumbo de la negociación en la búsqueda de destrabar el conflicto por el despido de unos 40 operarios.

De todos modos, la firma cuyo gerente es Guillermo Luis Edo, y Solma, serán citados nuevamente la semana que viene, para que den cuenta del estado de las conversaciones en torno al diferendo.

Por su parte, el delegado local del Ministerio, doctor César Sosa, relató a LA VOZ el complejo panorama que, como trasfondo, podría alterar la resolución del conflicto, sobre todo, teniendo en cuenta la encarnizada lucha que protagonizan los dos sindicatos.

En principio, aclaró que el Ministerio reconoce el principio de legalidad al gremio que encuadra la representatividad de los trabajadores desde 1994 (Solma), independientemente de la desafiliación del personal, lo que evidencia en los hechos una pérdida de adhesión a los ladrilleros dentro de la planta.

La disputa legal que enfrenta a los sindicatos debe definirla un estamento superior que ostenta la autoridad competente, que según indicó Sosa, podría ser el Ministerio de Trabajo de Nación.

“Los ceramistas hoy no son parte en el conflicto, porque los ladrilleros son los representantes del sector”, sentenció Sosa, para alejarse del juzgamiento sobre “la buena o mala representatividad”.

El procedimiento fijado por la normativa vigente, en la ley 23.551 (Ley de Asociaciones Sindicales), se llama “vía asociacional”. La misma establece que en el ámbito de la Confederación General del Trabajo, un tribunal, define la suerte del conflicto intersindical, y luego ese dictamen se eleva al Ministerio. Finalmente, queda habilitada la instancia judicial.

De todas maneras, las pujas intersindicales son procesos “largos, los que quiere evitar todo el mundo, y no conozco que esa vía asociacional haya dirimido ni un sólo conflicto”, admitió el entrevistado.

Luego Sosa admitió que los trabajadores de Loimar le transmitieron que “no están bien representados por Solma, pero nosotros no podemos opinar al respecto”.

En Loimar, actualmente, rige el Convenio Colectivo de Trabajo 138, es decir, el de Ladrilleros. Que casualmente, en Tandil, no tiene filial e incluso sólo un delegado de la fábrica es el interlocutor local del conflicto. Por su parte, los ceramistas tienen una filial en la vecina localidad de Azul, cuyas autoridades ya presentaron más de 80 pedidos de afiliación, según le consta al propio Sosa.

Juan Solano, adjunto de Ceramistas (Azul), estuvo ayer en la delegación local del Ministerio y mantuvo un diálogo con el representante ministerial.

“EVENTUALES”

Los primeros despidos en Loimar correspondieron a los denominados trabajadores eventuales, esto es, los contratados por empresas de servicios laborales. Pero iniciado el paro, en reacción patronal clara contra la medida de fuerza, echaron a los operarios de planta. Luego vino la conciliación obligatoria, por 15 días hábiles.

Cabe recalcar otra situación difusa, y que bien puede aplicarse al caso Metalúrgica Tandil. Al empleado eventual no lo despide Loimar, sino la empresa tercerizadora. Pero interrumpido ese contrato eventual, en 60 días y según lo establece la legislación, deben ser destinados a otra función o actividad. No así los de planta, quienes fueron cesanteados porque la firma consideró la huelga “ilegítima”.

Más tarde, Sosa afirmó que si Loimar alega la caída de producción deberá asumir el procedimiento de crisis, lo que todavía nunca formalizó. Esto es, discutir en el Ministerio diversos mecanismos con el gremio (ladrilleros), como anticipar las vacaciones o reducir la carga horaria.

De todos modos, Sosa calificó de “atípica” la situación que afrontan los “eventuales”, porque si se los considera personal de la empresa, también deberían ampararse en la presentación de “crisis”, y de lo contrario, la firma prestataria (no Loimar) puede “prescindir del trabajador” en cualquier momento. De todas maneras, se dederá determinar si –efectivamente y en los hechos- los empleados eventuales efectivamente cumplen tareas de ese tipo ó hacen trabajados análogos al del personal de planta. “A veces, los eventuales no son tan eventuales”, especularon.

En Tandil hay una sóla prestataria de servicios laborales mientras que una de Capital Federal posee una oficina en la ciudad.

Dentro de este complejo entramado, con cuestiones pendientes por dilucidar, habrá que esperar si el posible acuerdo entre Loimar y Solma surtirá efecto a largo plazo o sólo habrá servido la conciliación para dilatar los tiempos. Esto es, (N. de la R.) se descuenta que los ceramistas, con el apoyo mayoritario neto del personal, rechazarán casi cualquier tipo de consenso entre la patronal y el gremio al que disputan poder de representatividad.

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