La solidaridad, como juego y aprendizaje en General Pico

Un grupo de personas brinda, desde hace más de veinte años, ayuda educativa a personas de baja condición económica. A través del deporte y la enseñanza de oficios intentan construirles un futuro mejor.
Lejos de la ciudad, a resguardo de los ruidos y el ritmo de la cotidianeidad, se esconde un pequeño campo rodeado de juegos infantiles, bancos de plazas gastados, canchas de fútbol y pequeñas salas pintadas de colores. Un lugar alejado del centro piquense, que alberga los fines de semana a más de 80 chicos de 5 a 16 años de baja condición económica que asisten para jugar, aprender un oficio y tomar la merienda.

Una de las fundadoras del denominado "Campito centenario" recibe amablemente a este diario. Cuenta que es un proyecto familiar que comenzó hace 21 años con la intención de ayudar a niños y adolescentes de Pico.

A medida que transcurre la charla, los chicos van llegando, saludan con un beso a su "madre postiza" y continúan su recorrida.

El centro está compuesto por más de un centenar de colaboradores, de toda ocupación, religión e ideología política, que donan alimentos, ropa y juegos infantiles. A través de las donaciones, un grupo más reducido de personas se encarga de la organización de las tareas programadas durante la semana.

La fundadora del espacio, ubicado en el barrio Empleados de Comercio, manifiesta que una panadería les regala el pan durante el año y otras personas se encargan de la leche, la yerba y el azúcar, entre otras cosas. Las tareas solidarias son ad honoren y se complementan con charlas de capacitación brindadas por coordinadores.

Deambulando.

"Los fines de semanas vivimos una tarde de juegos y enseñanza de oficios y valores humanos", dice la fundadora. Y enseguida explica que las actividades se dividen en diferentes turnos y grupos de chicos diferenciados por edades.

Las jornadas comienzan con juegos que van desde el fútbol, el voley y el cesto como así también talleres formativos de oficios como tornería, soldadura y carpintería.

El "Campito centenario" demuestra que la solidaridad permanece viva en esta ciudad, sobre todo si la ayuda favorece a los más indefensos y necesitados.

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