Solicitan a Binner ayuda para los estudiantes universitarios

La FUL pide becas provinciales, subsidios para el comedor y un boleto interurbano diferencial para los universitarios del interior. También que el gobierno interceda ante las cámaras inmobiliarias para flexibilizar las condiciones de los contratos.
"Los estudiantes no estamos exentos a la presente crisis. Podemos ver cómo con el correr de los meses muchos compañeros deben volverse a sus hogares, viendo así frustrada su expectativa familiar y personal de encontrar en la educación un motor de cambio y desarrollo personal y social". Con este cuadro de situación, la Federación Universitaria del Litoral (FUL) encabeza la carta que envió al gobernador Hermes Binner para solicitarle una audiencia y dialogar sobre las dificultades que atraviesan los universitarios.

La FUL acusa de haber padecido la "desidia" y el "desinterés" de anteriores gobiernos y apela a que el pasado reformista de Binner "nos posibilite una articulación entre el Estado provincial y universidad para paliar el problema", resaltó el secretario general de la federación estudiantil, Hernán Miranda.

La nota fue enviada el pasado 6 de abril y contiene el pedido de ayuda económica a cuatro proyectos de la FUL tendientes a colaborar, principalmente, con los estudiantes que provienen del interior provincial y no saben cómo hacer frente a los crecientes gastos para seguir estudiando en Santa Fe.

El primero de los puntos se refiere a la necesidad de conseguir un boleto interurbano diferencial para los universitarios. "En la UNL, este año tenemos 4 mil ingresantes que provienen de distintas localidades de la provincia y unos 2 mil de Paraná y zonas aledañas de Entre Ríos. Sabemos que a nivel nacional se está discutiendo el mismo beneficio y nos parece que es hora de ponerlo en práctica en nuestra provincia", explicó Miranda a El Litoral.

Otra inquietud que la FUL pretende debatir con Binner es la necesidad de contar con un subsidio para solventar el comedor universitario que se logró reabrir el año pasado. "Cada vez más estudiantes se acerca a comer a un precio económico y en este escenario de crisis es cada vez más difícil seguir brindando un menú accesible y equilibrado", destacó Miranda.

Cada menú cuesta 5 pesos y la mitad del precio es subvencionado por la propia universidad. "Aún así nos cuesta mantener el servicio y sabemos que en otras provincias, los gobiernos ayudan a financiar el comedor de las universidades nacionales", agregó.

Becas y vivienda

En la misma carta, la federación solicita también la posibilidad de generar un sistema provincial de becas destinadas a alentar, principalmente, a jóvenes de aquellas localidades que no poseen ni estudiantes ni egresados de la universidad pública.

"Hay poblaciones en riesgo educativo, que no tienen alumnos de nivel superior. Se podrían otorgar becas integrales provinciales para que esas localidades logren egresados universitarios que regresen a sus pueblos y aporten a su crecimiento, sin emigrar", reflexionó el secretario de FUL.

Por otra parte, la crisis se nota en el incremento de la cantidad de becas de todo tipo

(económicas, material de estudio, integrales, etc.) solicitadas a la UNL por los alumnos. De 1.259 solicitudes presentadas en 2008 se pasó a 1.625 este año, un 30 por ciento más.

Otro pedido tiene que ver con lo habitacional. Según la federación, el aumento desmedido en el precio de los alquileres, sumado a las condiciones exigidas para los contratos de locación, tornan imposible que los estudiantes sigan viviendo en la ciudad. "Creemos necesario una intervención directa del gobierno comprometiendo a las cámaras inmobiliarias a una urgente revisión de las exigencias", señala la FUL.

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