Soldados voluntarios se buscan

La sigla SOS, símbolo internacional del pedido de ayuda ante una emergencia, grafica mejor que cientos de palabras el estado que atraviesa la gestión del intendente de Córdoba, Daniel Giacomino.
Sumido como está en la segunda pulseada de largo aliento con el Suoem en lo que va del año, lanzó una convocatoria casi desesperada a que la ciudadanía y sus referentes sociales no sucumban ante la prepotencia del gremio de los municipales, que sigue dando demostraciones de fuerza día a día.

Por primera vez en mucho tiempo, ayer Giacomino trazó un autodiagnóstico certero sobre su situación: dijo que sufre de "debilidad" y de "soledad" política y que no encuentra quién lo ayude a soportar los embates del Suoem con alguna chance de salir airoso.

"Van a volver a ganar ellos", advierte, tratando de sacudir lo que considera como cierta modorra social frente a esa pelea política que esta dando y que él considera crucial para la ciudad.

La reciente y sorpresiva deserción de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional como evaluadora de los concursos para asignar cargos en Salud fue un golpe durísimo para Giacomino. "Si estos arrugan, ¿quién me va a ayudar en la pelea?", razonó el intendente, que cree imprescindible armar una cruzada social "contra el miedo" que impone el gremio municipal.

Está claro que cada vez que el intendente enfrentó a Rubén Daniele (jefe del Suoem) cosechó simpatías de amplias franjas de los ciudadanos. Pero no es menos cierto que ese respaldo se trasunta sólo a nivel mediático y que hasta ahora no se ha encontrado manera de darle canalización efectiva en beneficio de las autoridades de la ciudad.

Como ya ocurrió en el anterior conflicto, nuevamente Giacomino eligió también abrazarse a una colaboración provincial que descuenta no le negará el gobernador Juan Schiaretti. Ese brazo que espera tendido se corporizaría mediante la declaración de la conciliación obligatoria en el conflicto con los municipales.

También prepara una jugada osada para desafiar a todos los bloques del Concejo Deliberante, que días atrás afirmaron a coro defender la institucionalidad, a que den muestra concretas de esa postura, votando tres ordenanzas que apuntan –por distintas vías– a controlar la voracidad económica y el poder de daño del Suoem.

El barco municipal atraviesa aguas más turbulentas que nunca y Giacomino lanzó ayer el SOS. Ahora hay que ver quién recoge el guante.

Comentá la nota