Soldados israelíes admiten que usaron a niños como escudos

Eran de origen palestino. Fue durante el ataque a Gaza de enero pasado.
Unos veintiseis jóvenes soldados israelíes que el pasado invierno lucharon en la ofensiva de 22 días de Israel en la Franja de Gaza denunciaron algunas de las irregularidades de "su guerra": el uso de palestinos como escudos humanos; el disparo de fósforo blanco en zonas de gran densidad de población civil; la destrucción de casas o propiedades privadas que no eran objetivos militares o la obligación de disparar "ante la más mínima duda".

"Que no toquen ni un pelo de mis soldados. No voy a permitir que ni uno sólo de mis soldados arriesgue su vida en momentos de indecisión. Si no estás seguro, ¡­dispará!", esa fue la instrucción que recibió uno de los soldados que ofreció su testimonio para la elaboración del informe publicado ayer por la organización israelí "Rompiendo el Silencio.

Yehuda Shaul, el vocero de esa ONG explicó a Clarín que: "Nuestra organización se formó unos años atrás, en base a un grupo de conscriptos que durante tres años cumplimos órdenes en la Cisjordania palestina que nos parecían ilógicas y en la práctica, que atentaban no solo a la legitimidad de nuestras acciones contra la población local palestina, sino que contra la seguridad de nuestro país".

"Rompiendo el Silencio" difundió ayer testimonios de 26 soldados que participaron en la operación "Plomo Fundido" entre diciembre y enero y en la que murieron 1.400 palestinos, en su mayoría civiles y 13 israelíes. El documento de 150 páginas -explicaron desde la ONG- es un intento de abrir un debate sobre la conducta moral de los soldados israelíes, sin esperar a las conclusiones de la comisión investigadora de la ONU que recibe en estos días testimonios de crímenes de guerra de la ofensiva en el Líbano.

"En Gaza se impuso, ante todo, que las tropas no corriesen absolutamente ningún riesgo", explica Shaul, agregando que lo ocurrido debe interpretarse a la luz del golpe que recibiera Israel en la Guerra del Líbano en 2006.

"Cada vez que teníamos que entrar en una casa mandábamos primero a un 'Johnnie' para comprobar que no había hombres armados dentro", cuenta uno de los soldados, explicando que el sobrenombre se refería a los palestinos usados como escudos humanos por parte del Ejército israelí. Según los testimonios en esta práctica se utilizaban a menudo niños. La Corte Suprema de Israel declaró ilegal esa práctica en 2005.

"Apenas se nos dio información sobre cómo actuar en las poblaciones civiles", afirma uno de ellos dejando entrever la falta de directrices sobre los objetivos militares o la finalidad de las operaciones. "Muchas veces disparábamos sin ver al enemigo delante de nuestros ojos", coinciden muchos soldados en sus testimonios.

"Te sientes como un niño que prende fuego a las hormigas con una lupa", testifica otro de los soldados, añadiendo que "alguien de 20 años no debería hacer este tipos de cosas". En dos semanas de ofensiva, aseguran haber disparado cincuenta bombas, 32 cajas de municiones de ametralladora de tamaño mediano (más de 7.000 disparos); 20 explosivos de mortero de 60 milímetros y 300 cargas de ametralladora pesada. "Lo que está ocurriendo en el Ejército israelí es que la excepción se está convirtiendo en la norma, y esto requiere una profunda reflexión", denunció la organización.

El ejército israelí se defendió ayer y dijo que el informe era una calumniante y difamatorio.

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