Había estado en Afganistán, pero Lee Rigby fue asesinado en Londres
Anteayer, Rigby murió en el lugar menos pensado, en una concurrida calle de Woolwich, al sur de Londres, donde fue brutalmente atacado, a decir de los testigos, "como si fuera un pedazo de carne", por hombres que dijeron querer reivindicar así, a machetazos, las muertes de musulmanes a manos del ejército británico.
Tras el atroz asesinato, sus compañeros, conmocionados, recordaron su buen humor y destacaron su labor en el Cuerpo de Tambores. "Era un padre amoroso, muy alegre. Era un excelente tamborilero, amaba su trabajo y era un miembro muy popular del pelotón", dijo el sargento Barry Ward.
El capitán Alan Williamson, comandante de Rigby entre 2010 y 2011, dijo: "Era un hombre extrovertido y chistoso, siempre tenía alguna broma para alegrarnos".
"Todo el mundo lo echará de menos", dijo el coronel Jim Taylor, oficial del Segundo Batallón de Carabineros, quien describió a Rigby como "un tamborilero con experiencia y talento".
Rigby se había unido a las fuerzas militares británicas en 2006. Sirvió en los palacios reales en su país, pero también en misiones en Chipre, en la provincia afgana de Helmand, donde combatió a los talibanes, y en la base aérea de Celle, en Alemania. En 2011, Rigby volvió a la capital británica, donde cumplió funciones en la Torre de Londres..
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