Un soldado que no huye

La obra pública de la ciudad ni se presupuesta ni se decide en la Municipalidad. Por Roberto Battaglino
Daniel Giacomino está a punto de entrar al Libro Guinness por la cantidad de funcionarios de los que ha prescindido en menos de 20 meses de gestión.

Unos 150 integrantes de la planta política de la administración municipal se fueron, por los motivos más diversos, lo cual es más que un indicador de las dificultades que tiene el intendente de la ciudad de Córdoba para encontrar el rumbo.

Giacomino, que va rearmando todos los días sus alianzas políticas locales, sigue pasando las horas clave de su gestión en los despachos de la Casa Rosada, en esas paredes que escucharon su más célebre definición política: "Soy un soldado suyo, Presidenta".

El intendente dijo arrepentirse de haber pronunciado la emblemática frase, pero no así de su contenido. De hecho, ratifica a cada momento su pertenencia al proyecto K, incluso cuando el esplendor del poder santacruceño se vaya apagando día tras día.

En ese contexto, se entiende la decisión de transparentar que la obra pública en la ciudad de Córdoba no es presupuestada ni decidida en el Palacio 6 de Julio sino en los despachos nacionales, en especial en el del influyente ministro del área, Julio De Vido.

De Vido siempre tuvo especial interés en las inversiones que se hacen en Córdoba. Fue el funcionario nacional que mejor diálogo tenía con José Manuel de la Sota, primero, y con Juan Schiaretti, después.

Ahora, parece que tendrá cada vez más injerencia en la obra de la Capital, en especial después de la salida de escena de su subordinado Ricardo Jaime, quien se había transformado en una especie de padrino de la gestión de Giacomino.

El nuevo secretario de Obras Públicas municipal, Simón Dasenchich, hombre de buenas migas con De Vido, se limitará a administrar y ejecutar lo que le manden desde la Nación.

En la Municipalidad esperan que esos fondos le permitan un relanzamiento de una gestión que hasta ahora ha quedado sumida en los avatares de la pelea de Giacomino con Luis Juez y con el gremio.

Hacia el seno de la recomposición de fuerzas internas en la ciudad, la ratificación de la pertenencia K ha generado cierto recelo en el radicalismo, la fuerza en la que pensaba recostarse Giacomino para transitar la segunda mitad de mandato con ciertas garantías de gobernabilidad.

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