Soldado del futuro

Deshilachado como está el sistema de partidos políticos y con los votos cordobeses repartidos casi por igual en tres tercios (juecismo, UCR y PJ), las perspectivas en la disputa por el poder provincial en 2011 muestran –al menos en la foto de hoy– un escenario muy competitivo y volátil, en el que cada aliado que consigan los principales competidores cotizará bien alto.
Daniel Giacomino lo sabe y por eso quiere pertrecharse con tiempo bajo el paraguas de una estructura política propia, para poder sentarse luego a cotizar sus votos.

Ido definitivamente del Frente Cívico, sin chances de regreso a la UCR, y con un vínculo difícil con el kirchnerismo por la clara prevalencia que ese sector está dando al PJ en su armado, el intendente de Córdoba ya eligió desandar un camino propio.

Aunque sabe de antemano que no puede repetir en la intendencia (su paso como viceintendente entre 2003-2005 se le computa como un primer período), igual pretende acumular algún poder territorial en la Capital, aunque eso dependerá mucho –y él lo sabe– de que logre enderezar la actual gestión, jaqueada por problemas financieros y políticos.

"Yo no soy Juez. Sé que no puedo construir nada con el pico. Lo poco o mucho que logre tener va a ser por la valoración que los cordobeses hagan de mi gestión", admite Giacomino entre sus hombres de confianza.

La bisagra que le permitió al actual intendente capitalino animarse a imaginar un futuro personal dentro de la política a fines de 2011 fue el sorpresivo resultado de las elecciones legislativas del pasado 28 de junio.

En su esquema de análisis, si Juez hubiera ganado por amplio margen, automáticamente habría quedado casi consagrado como gobernador por anticipado, lo cual no sólo sepultaba cualquier expectativa suya, sino que hubiera puesto también en serios aprietos la gobernabilidad municipal.

Por el contrario, el triunfo juecista con los radicales pisándole los talones, atomizó el escenario y nada se puede descartar.

"El juego está abierto... incluso para mí", razona Giacomino, que hace dos meses atrás ni siquiera en sueños se veía elucubrando dónde podría estar parado para la pulseada de 2011.

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