A solas, Duhalde y Carrió pactaron la paz

A solas, Duhalde y Carrió pactaron la paz
El ex presidente había denunciado a la líder de la Coalición Cívica porque lo vinculó con el narcotráfico. Lilita dijo que no lo acusó de un delito criminal sino de no controlar. Después del debate, los dirigentes tuvieron una reunión reservada de una hora.
Elisa Carrió y Eduardo Duhalde se metieron adentro del despacho de la jueza María Romilda Servini de Cubría y hablaron durante más de una hora con la única mirada de las lechuzas de distintos tamaños, colores y materiales que la magistrada tiene repartidas entre los muebles de su oficina. Eran las tres y media de la tarde y ya había terminado la audiencia de cinco horas del juicio por calumnias e injurias que le inició el ex presidente después de que la diputada electa de la Coalición Cívica dijera en 2005 que jamás pactaría con él porque controlaba al poder mafioso de las drogas. A la salida de la reunión privada, los dos firmaron un acuerdo parcial que terminará de resolver hoy Servini de Cubría cuando ponga fin a este juicio, cuya duración fue de apenas un día pero que logró que los dos referentes políticos discutieran como nunca antes sobre las responsabilidades políticas en la lucha contra la droga en la Argentina.

Sin público, la sala donde se realizó la audiencia ya estaba llena. Es un despacho del Juzgado Nº 1 que ocupa Servini en los Tribunales de Comodoro Py, donde hay cajas fuertes, torres de expedientes que llegan hasta el techo y computadoras y bibliotecas que fueron arrinconadas para que entraran quince personas, entre la jueza, abogados, periodistas, secretarios y los protagonistas: Carrió y Duhalde. A las 11.50, cuando Servini ingresó por una puerta lateral, la diputada opositora estaba sentada en una silla detrás de un pupitre donde se apoyaba un cartelito que decía "la defensa". Duhalde, su esposa, Chiche, y sus tres abogados, en el rol de querellantes, se amontonaron en otro rincón detrás de una mesita.

Fue Carrió la que hizo uso de su derecho a hablar y, con la mano enredada en una décima, se acomodó frente a la jueza y avisó que ratificaría cada una de sus palabras porque el significado literal que la Real Academia Española le da al vocablo "controlar" se refiere a saber y examinar, fiscalizar. "Es decir, sabe, sabía, examinaba pero no combatía suficientemente las drogas". Más clara aún, dijo: "Nunca acusé a Duhalde de un delito criminal porque, en ese caso, lo hubiera denunciado, como he hecho siempre". Así, apenas comenzó el juicio, ya estaba terminado. Lo único que Duhalde quería escuchar era que nadie lo acusara de narcotraficante. Sin embargo, el proceso se prolongó cinco horas porque el ex presidente pidió la palabra y los dos referentes políticos comenzaron un contrapunto insólito para tratarse de una audiencia frente a un tribunal. En ese rato se dijeron todo.

Cuando Carrió terminó su declaración, Duhalde se paró como pudo, en el poco espacio que había entre las sillas, se abrochó el saco gris oscuro y dijo, erguido, que él llevaba 25 años especializándose en el tema de las drogas. Habló de sus libros, de sus premios, de sus doctorados honoris causa por su tarea.

–Yo entiendo que usted haya tenido todos los premios, pero no se encargó del narcotráfico –lo desafió Carrió. El ex presidente comenzó a darle ejemplos de la evolución de la droga en el resto de los países.

–Usted parece comentarista pero fue gobernador y presidente –contraatacó ella.

–Yo estoy contando lo que hice, usted habla.

–¡Hábleme de la provincia de Buenos Aires!

–Los próximos veinte años van a ser peores.

–Si siguen ustedes, seguro.

–Lo que tienen que hacer es lo que hice en la provincia. Ocuparse de los problemas existenciales de los jóvenes que los llevan a las drogas.

–Usted me acaba de decir que no quiere ocuparse del narcotráfico sino de los enfermos –gritó Carrió, agregó "¡que conste en acta!" y pidió un receso para "recuperarse" de lo que acababa de escuchar.

Era la una de la tarde. Todos volvieron a sus puestos diez minutos después y la sesión siguió hasta las tres y media de la tarde, cuando las dos partes estaban de acuerdo en que esta discusión era política y no penal. Fue entonces cuando Servini dijo basta, concluyó la sesión y vio cómo el querellante y la acusada se encerraban en su despacho a terminar sus diferencias en privado. A la salida, Carrió sintetizó: "Fue divino, estuvo muy divertido".

¿Quién dijo que es candidato?

Durante toda la audiencia, Duhalde quiso que quedara constancia de su trabajo contra la drogadicción. Así, pidió que le trajeran libros de su autoría, que leyeran en voz alta su curriculum vitae y él mismo recordó un prólogo que le escribió un obispo de Lomas de Zamora. En eso estaba cuando Carrió lo interrumpió: "Qué suerte que tiene tiempo para escribir libros, yo ya no puedo".

–Yo sí, porque no me dedico a la política... todavía –retrucó Duhalde.

–Ah, ¿no? Porque se dice que es candidato a presidente –desafió la diputada en clara alusión a las últimas declaraciones del líder peronista. Sin embargo, para sorpresa de todos, Duhalde respondió que "no". Sin dar mayores precisiones.

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