Solá: "Tuvimos un fiestón en Provincia que disimuló los problemas de la Capital".

Feliz por considerar que el triunfo bonaerense se sustentó en el buen resultado obtenido en el Conurbano gracias a su labor, el ex gobernador disparó munición graneada en varios sentidos. Ni Reutemann se salvó. Criticó la estrategia de sus socios de hacer campaña con Michetti, y le avisó a Macri que no tiene compromisos con él para la presidencial de 2011 porque colisiona con su propio proyecto. Con los Kirchner fue impiadoso y a Scioli no le reconoció méritos para liderar el PJ.
—¿Lo sorprendió el resultado de la elección?

—Sí. Me sorprendió porque esperaba un escenario de empate, estando nosotros uno o dos puntos abajo.

—¿Qué es lo que terminó de definir este cambio de escenario?

—El hecho de que nosotros hicimos mejor elección de lo que pensábamos en el primer y segundo cordón, y nos mantuvimos en lo que pensábamos en el interior.

—¿Entonces el triunfo se los dio el peronismo del Conurbano?

—Sí, pese a que perdimos el Conurbano en su globalidad. Nosotros sabíamos que si la diferencia allí no era muy fuerte, no podíamos perder.

—¿Cuál fue el factor que inclinó la balanza para que esos dos puntos fueran para ustedes?

—La inserción nuestra, mayor de lo pensado, en los barrios humildes, en donde se descontaba una enorme diferencia de Kirchner, quien se había convertido en una especie de presidente-gobernador. La diferencia se dio en que gente que está clientelizada, reaccionó y votó con libertad.

—Durante toda la campaña fueron públicas las diferencias entre usted y sus socios. ¿Se siente incómodo todavía?

—La victoria tapa muchos problemas. Hubo momentos en los que no la pasé bien. Me parece que ahora hay una revalorización del aporte mío. Francisco eligió caminar el Conurbano con Gabriela Michetti, y yo no sé cuán efectivo fue, porque Gabriela hizo una elección pobre. El domingo a la noche esperamos una fiesta segura en Capital y una esperanza en Provincia. Lo que tuvimos fue un fiestón en Provincia que disimuló los problemas de Capital.

—¿El hartazgo es hacia la política del oficialismo o hacia la manera de Kirchner?

—Las dos cosas. Se soportaba el estilo de Kirchner porque la política del oficialismo daba resultados económicos aceptables hasta mitad de 2007.

—¿A qué punto llega el deterioro del kirchnerismo?

—No es el final total. En primer lugar, tiene un porcentaje de votos importante, pese a los errores cometidos. En segundo lugar, tienen el Gobierno. Y en tercer lugar, Kirchner es un luchador.

—Durante la campaña Scioli dijo que estaban las puertas abiertas para usted después de las elecciones.

—Fue una forma de querer polarizar la elección y convencer a la gente de que los verdaderos opositores eran los radicales y no nosotros. Nunca estuvieron las puertas abiertas para mí en el gobierno provincial, pese a que tengo una buena relación con Scioli.

—¿Cuál es la posibilidad de que su sector recomponga el diálogo con el PJ, por lo menos a nivel partidario?

—Ninguna. El peronismo lo tiene que manejar una junta provisoria de ganadores de estas elecciones que integren el Consejo Nacional. Si no lo hacen, van a ser un partidito y se van a convertir en el refugio de los lamentos kirchneristas.

—¿No le reconoce legitimidad a esta transición de Scioli?

—No, ninguna. Esto es la abdicación de un emperador a favor de su preferido, hecha desde la cripta.

—¿Cómo evaluó el mensaje de la Presidenta el día posterior a la elección?

—Un espanto. Media hora de comentarista de cifras hasta que aun los que entendíamos de cifras nos mareamos, y el resto fue una cháchara intrascendente para una persona que sabe hablar claro y con mucha justeza.

—¿No cree que la salida de Ricardo Jaime y los posibles cambios de gabinete que se rumorean muestran un cambio de rumbo?

—Los cambios o se hacen todos a la vez, o si no empieza a ocurrir lo peor, que significa que se los van arrancando de a uno. Creí que Kirchner era más inteligente con respecto a los cambios.

—¿Cree que Duhalde va a tener un rol importante en esta nueva etapa peronista?

—No lo sé, yo no lo veo. Nosotros dimos la lucha y él viajó, son actitudes diferentes.

"Seguramente" apostará a 2011

"¿Quiénes quedaron mejor parados como presidenciables en el peronismo después de la elección?", se le pregunta. "Pensando en una elección nacional, los gobernadores que ganaron, Reutemann y yo. El orden lo ponen ustedes", responde Solá. Cuando se le hace notar que no mencionó ni a Macri ni a De Narváez, se apura en aclarar: "Yo estoy trabajando con ellos, soy peronista y autoridad del partido. De Narváez es peronista, y Macri sabe que no puede ser candidato sin el apoyo de buena parte del peronismo".

Sin embargo se nota que ya se siente menos comprometido con sus socios. Dice que va a "fortalecer lo logrado en la provincia de Buenos Aires", pero que a nivel nacional, se siente "en libertad de acción para ejercer las relaciones exteriores de la provincia de Buenos Aires".

—¿Es decir que va a recorrer el país en busca de apoyo para ser candidato a presidente?

—Seguramente.

—¿Usted se siente sin compromisos con Macri en cuanto a su candidatura presidencial?

—Tengo el compromiso de decirle lo que pienso y jugar limpio. Y si en algo puedo ayudarlo en la Capital, también. Lo que no tengo es el compromiso con su candidatura presidencial abandonando mis posibilidades. Ese compromiso no lo tengo, y él lo sabe.

—¿Cómo está su relación con Reutemann?

—Desde hace un mes no hablo. Así que tendría que decirle "no sé" (N. del R.: imita el tono del imitador de "Gran Cuñado"). No he podido hablar con él, pero sé que otros tampoco pudieron. Me pareció muy positivo que cambiara su imagen sobre la presidencia del partido de Daniel Scioli. Reutemann pasó de elogiarlo a no atenderle el teléfono. Nosotros se lo antendimos pero dijimos que no puede ser él el jefe del peronismo.

Comentá la nota