Solá Torino comenzó a juzgar a un clan acusado de narco

Con un tribunal integrado por un juez sospechado de haber recibido dinero del narcotráfico, la Justicia Federal de Salta comenzó ayer a juzgar a 12 hombres involucrados en el tráfico de 750 kilos de cocaína, secuestrada en José C. Paz, Buenos Aires.
En lo formal, la audiencia transcurrió sin más novedades que la manifestación, en parte, de las estrategias de las defensas.

La atención estaba puesta en el camarista José Antonio Solá Torino, procesado por cohecho agravado, por un supuesto pedido de soborno al narcotraficante José Farfán.

Se presumía con que el fiscal Julio Homero Robles podía hacer un planteo, pero eso no ocurrió. Sin embargo, el juez tuvo que soportar que uno de los acusados, Ernesto Sandalio Motok, le recordara su condición: “Yo estoy procesado como usted, doctor”, le dijo.

Junto a sus hermanos, Alejandrino José y Héctor Reynaldo Motok, Ernesto (a) “Moto” o “Manquillo” integró la lista de seis acusados que ayer declararon y negaron las acusaciones. De los otros, uno, Juan Carlos Alegre, primero dijo que iba a declarar pero luego se abstuvo.

Entre los restantes, se negó a declarar el arrepentido Oscar Alfredo Avendaño, quien en diciembre de 2005, cuando se hizo el operativo, resultó vital para el esclarecimiento. Avendaño es el único que cumple prisión en la Alcaidía provincial y ayer estaba con chaleco antibalas.

Otros dos que habían declarado, José Antonio Díaz y Oscar Alfredo Hierro, también se abstuvieron. Como hoy se leerán las declaraciones volcadas en la instrucción, sus dichos, y los de Avendaño, se conocerán igual.

Sin fotos

Tal vez por la condición tan particular de uno de sus miembros, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (integrado también por Rogelio Saravia Toledo y Roberto Frías) dispuso que no se le tomaran fotografías, si bien autorizó a retratar a los acusados y abogados.

El hecho de que el reportero gráfico de Nuevo Diario enfocara a los tres jueces provocó la reacción del presidente del tribunal, Saravia Toledo, y motivó una reprimenda de parte del secretario del tribunal, Cristian Bavio.

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