Solá rompió en Diputados, pero su juego ya impacta en la Provincia

Por: Eduardo Aulicino

Felipe Solá demoró algunos días su ruptura con el bloque que responde al Gobierno, amplió negociaciones para exponer una mejor foto inicial y finalmente movió sus fichas en Diputados.

¿Apostó sólo en el Congreso? La historia empezó por allí, cronológicamente, pero el segundo paso asoma como otro desafío, más preocupante, para el oficialismo: afirmarse en la provincia de Buenos Aires y dar pelea en 2009.

No sólo en el peronismo empezaron a hacer cuentas. También en la oposición especulan sobre el impacto que podrían tener los movimientos del ex gobernador en esa amplia franja de votantes, mientras, además, están abiertas negociaciones en esa vereda para articular un acuerdo.

La primera presentación de Solá, en Diputados, sintetizó su intención de presentar el gesto como un hecho de carácter nacional, no exclusivamente peronista y tampoco únicamente bonaerense. Esa misma variedad limita su proyección electoral inmediata a escala nacional. Y además, según interpretan incluso algunos allegados a Solá, el desafío que representa la Provincia terminará pesando de manera sustancial en los próximos pasos.

Existe, y no es un dato menor, un fuerte peso de legisladores de ese distrito en la más amplia movida que se referencia de distinta manera en Solá. De los 22 diputados anti K que se nuclearon en este juego, un tercio tiene origen bonaerense.

Entre ellos, se cuentan Juan José Alvarez, Jorge Sarghini, Jorge Villaverde, Paola Spátola y Julio Ledesma. Un abanico que va desde el centroderecha hasta ex kirchneristas, pero que en términos prácticos además abre canales con expresiones locales del macrismo y con el duhaldismo.

Solá ha tenido gestos concretos y visibles hacia Eduardo Duhalde. ¿Pero el ex presidente será sumado de manera abierta a esta alternativa electoral? "No parece ser ése su papel. El mayor aporte suyo será empujar la confluencia con Felipe", afirma un legislador de diálogo directo con Duhalde.

Esa referencia apunta a Francisco de Narváez. No está claro aún el horizonte de las posibles negociaciones, en la franja que al menos en teoría podrían dividir. "Las cosas pueden aclararse en la medida que se afirme nuestro proyecto", confía la misma fuente, aunque no resulta un tema sencillo.

La afirmación en la Provincia es central para el proyecto de Solá y de hecho su planes a futuro --es decir, para 2011-- dependen en gran medida de lo que ocurra el año próximo en la elección bonaerense. Allí, según otro legislador del sector, el desafío es capitalizar las posibilidades que se le abren en la disputa del voto peronista y también, imaginan, de la oposición.

En este punto, hay alguna coincidencia con evaluaciones iniciales de dirigentes opositores sobre los movimientos del ex gobernador. "Puede competir entre los votantes peronistas, por su historia, y algo puede disputar más allá de esos márgenes, por su perfil personal", dice un dirigente del radicalismo de la Provincia.

Sin embargo, aún desde ese perspectiva, en la UCR prefieren no pensar por ahora en guiños políticos. Es más: provocaron reacción adversa los gestos de Margarita Stolbizer hacia Solá, en momentos en que además se intenta una negociación, particularmente difícil en Buenos Aires, entre el radicalismo y la Coalición Cívica de Elisa Carrió.

En esa dinámica, se advierten distintas actitudes en las filas radicales: esas negociaciones generan un cauteloso acompañamiento en algunos alfonsinistas, como Federico Storani; más frío en otros, como los que se referencian en Leopoldo Moreau, y cierta flexibilidad, más reciente, en Ricardo Alfonsín y su sector. En la mayoría de ellos persisten dudas sobre la voluntad real de Margarita Stolbizer.

Habrá que ver además cómo evolucionan e influyen las conversaciones a nivel nacional entre la UCR y Carrió, y también qué ocurre con el socialismo, aliado "estrátegico" según la definición que circula en el radicalismo. También es un interrogante qué ocurrirá con Julio Cobos, potenciado otra vez por las cargas de Néstor Kirchner y la tensión con el Gobierno.

Frente a ese panorama, el oficialismo en la Provincia se ataja: sus voceros dicen que Solá es un problema para la aún fragmentada oposición, que divide el voto con De Narváez y que no complica al peronismo alineado. Otras fuentes, en cambio, no descartan que achique los márgenes electorales del peronismo, como canal a un voto anti k pero no dispuesto a regalar nada a la oposición. El juego recién empieza.

Comentá la nota