Solá se fue del kirchnerismo: "No hay libertad de opinión en el PJ"

Por: Marcelo Helfgot

Después de tanto amagar, Felipe Solá se decidió ayer a romper con el bloque de diputados kirchneristas y armó un nuevo "grupo de los ocho", a imagen y semejanza del que integraron los legisladores peronistas que se plantaron contra el menemismo en los albores de la década del 90.

En la jugada, el ex gobernador arrastró a cinco miembros del Frente para la Victoria que lo acompañaron en el rechazo a las retenciones móviles, actitud que marcó su distanciamiento del Gobierno. Otros dos, los rionegrinos Julio Arriaga y Cipriana Lorena Rossi, votaron ese proyecto con el oficialismo tras un viraje de último momento, pero luego se arrepintieron.

Completan el grupo de ocho rebeldes --que formaron el bloque Unión Peronista-- el mendocino Enrique Thomas (aliado de Julio Cobos), el bonaerense Jorge Villaverde (cercano a Eduardo Duhalde), la cordobesa Beatriz Halak (ligada a José Manuel de la Sota), la salteña Zulema Daher (vinculada a Juan Carlos Romero) y la pampeana Irma García.

Con todo, Solá no pudo sumar a su nuevo emprendimiento -base de su proyección para las presidenciales del 2011 a otros diez miembros del oficialismo que votaron contra la resolución 125, como los tres entrerrianos que responden a Jorge Busti y dos cordobeses del gobernador Juan Schiaretti.

Para compensarlo, el ex gobernador montó en el Congreso una puesta en escena que combinó la presentación de su flamante bancada con el del grupo parlamentario que aglutinará a 22 peronistas antikirchneristas. Solá aseguró que Eduardo Duhalde "ve con buenos ojos" el reagrupamiento, aunque aclaró que el ex presidente "no jugará un papel central".

En ese conglomerado, Solá compartirá cartel con el adolfista Luis Lusquiños (operador del ex presidente Adolfo Rodríguez Saá), el ex lavagnista Jorge Sarghini y Juan José Alvarez, referente peronista del macrismo. También están la ex murphista Paola Spátola y Adriana Tomaz (cercana a Luis Patti), entre otros. Trascendió que Francisco de Narváez, otro aliado de Mauricio Macri, aceptaría sumarse.

"Nace una alternativa peronista para el 2009 y el 2011", dijo Lusquiños sin disimular las pretensiones del nucleamiento. Solá tampoco jugó a las escondidas y admitió la posibilidad de renunciar a su banca -conseguida hace un año por el kirchnerismo- para renovarla en el 2009 desde una lista opositora. Quiere convencer a De Narváez para que lo secunde, como paso previo al lanzamiento de su carrera presidencial.

"En el peronismo no hay libertad de opinión y reina el temor político", denunció Solá, para justificar su deserción. Aseguró que el Gobierno "usa su poder financiero para someter a gobernadores e intendentes". Confesó que como gobernador "a veces resistí y otras callé por razones de Estado".

Por su lado, la secretaria parlamentaria del bloque K, Patricia Fadel, dijo que "es un rejunte de los que ya nos venían votando en contra".

Comentá la nota