Solá, sin eufemismos: "Kirchner es el responsable de la campaña sucia"

Solá, sin eufemismos: "Kirchner es el responsable de la campaña sucia"
El candidato de Unión-PRO dice que "a los K no les interesa la agenda del cambio institucional" y que a Néstor "sólo le interesa manejar la caja". "Es un abuelito que besa niños por la calle"
¿Cómo está viendo la campaña?

–Hay una campaña muy dura que no aparece en los medios y que no está a la vista del público y hay una campaña obvia que es la que se ve. La campaña más dura va por debajo y consiste en largar constantemente acusaciones, amenazas veladas, apretar a cualquier empresa que nos pueda dar plata. Y el responsable de esa campaña sucia es Kirchner. Lo vemos en el miedo de los empresarios. También se crean dificultades territoriales, que en muchos casos son amenazas, roturas de locales, etcétera. Se llega a amenazar a los comedores escolares para que no nos reciban si los vamos a visitar, una especie de vale todo que se ve sobre todo en el conurbano.

–Lo dice sorprendido. Lamentablemente en casi todas las campañas pasan cosas parecidas con la oposición, sobre todo en el Gran Buenos Aires.

–Yo creo que no. Creo que esta vez hay una dosis de hostilidad superior.

–¿A qué lo adjudica?

–A nuestra condición de peronistas que se han unido al PRO. Y en especial a la mía. Yo soy peronista desde hace 40 años. Y en el Gobierno al principio no les daba bronca que yo me fuera, pero ahora sí.

–¿Cómo se refleja esa hostilidad a la que hace referencia?

–Estamos tratando de romper el bloqueo que el oficialismo intenta imponer en los territorios, en el sentido de "acá no entrás". Sobre todo en el segundo cordón del conurbano. Y nos encontramos que en esos lugares los dos tenemos votos. Tal vez sea más clara la división ciudad-campo, en el caso del radicalismo. Pero en nuestro caso no es tan así.

–Cuando habla de Gobierno, supongo que se refiere sobre todo a Kirchner y al gobierno nacional, pero cuando dice que las dificultades se dan sobre todo en el conurbano profundo pareciera que el conflicto en realidad lo tiene con los jefes de cada comuna.

–Sí, hay intendentes que están haciendo juego sucio. No se olvide de que muchos de esos intendentes perdieron estrepitosamente en 2005 contra una fuerza que en la provincia lideraba claramente yo.

–Bueno, en rigor de verdad, con usted y con Néstor Kirchner y su discurso de entonces de renovación de la política.

–Sí. Con Kirchner y con lo que yo esperaba que fuera el kirchnerismo: el dueño de la agenda de cambio institucional que modificara la conciencia sobre sus derechos ciudadanos a millones de personas que viven en el conurbano, que en algunos casos está dominada y controlada por su condición de excluidos o de pobres.

–¿Se anima a predecir lo que va a pasar el 28 de junio?

–No, me parece que todavía faltan 30 días y que hay gente que no se ha expedido todavía por lo que no tenemos cifras definitivas para nada.

–¿Y qué sensación tiene?

–Que hay mucha gente estudiando el voto o que hay mucha gente que ya lo sabe y no lo dice. No lo sé. Y no sé cómo dividir esos dos. También creo que la gente que no sabe a quién votar está con hartazgo hacia la política en general y lo que podríamos llamar la incapacidad global de la política a resolver en un corto plazo problemas muy graves.

–¿Cómo está con sus socios, Macri y De Narváez?

–Son aliados, no socios. Si fueran socios tendríamos que tener negocios juntos y no los tengo, ni con ellos ni con nadie.

–Bueno, reformulo, socios electorales. ¡No lo tome tan a pecho!

–Sabe qué pasa, las palabras se van instalando.

–La relación ha sufrido altibajos y últimamente se habló mucho de su ausencia en las campañas publicitarias o spots.

–Mire, ayer estuve todo el día con De Narváez recorriendo 9 de Julio, Chivilcoy y Junín. Desde el punto de vista de la campaña no tengo problemas. Desde el punto de vista de la campaña publicitaria, sí tengo problemas. La veo muy aséptica y que haya tantos inconvenientes, no tanto de mostrarme a mí, como de mostrar al peronismo.

–Usted cree que es un error.

–Sí, creo que es un error y creo hay que darse cuenta de que existe una gran cantidad de peronistas en la provincia de Buenos Aires que no quiere votar por Kirchner y que la alternativa es ésta. Y que si la alternativa es ésta, no se puede vivir eso con vergüenza.

–Usted habla estos temas con Macri o De Narváez.

–Noto una tendencia a trasformar lo político en algo supuestamente científico que es erróneo. Estas cosas se resuelven con política. Entendiendo que lo principal son los lazos políticos, las estrategias políticas, la cultura política, la historia política de los territorios, y eso parece no entrar en los consejos que surgen de los consultores.

–Qué cree que va a pasar el 29, el día después de las elecciones, en su espacio.

–A mí me parece que la única manera de trabajar juntos en el futuro es que nos unan los temas. Y la visión que tenemos sobre la Argentina. Y una discusión bien profunda sobre esos temas. Y qué se quiere construir de aquí a 2011. Es una cuestión de fondo. Porque cuando uno insiste a través del tiempo en un estilo, el estilo no es forma sino es fondo.

–¿Ahora está hablando de los Kirchner?

–Estoy hablando de los Kirchner y de cualquiera que insista en un estilo mucho tiempo, muchos años. Por lo tanto un estilo de gobierno es una forma de gobernar. Yo responsabilizo a los Kirchner del hastío que hay y del desgaste que tiene hoy la política.

–¿Por qué?, ¿por el estilo?

–Porque la responsabilidad de ellos es mayor. Porque Cristina tenía una agenda institucional que no cumplió. Porque si retrocedemos a 2005 había una agenda institucional fuerte en la propuesta de Cristina senadora 2005 y no se cumplió. No se cumplió absolutamente con nada. Hubo un profundo desprecio por todo lo que fuera desde la transformación de nuestro sistema político, quitando la listas sábana, siendo más claros y menos hipócritas en el financiamiento de los partidos políticos.

–¿Y por qué cree que no se cumplió?, porque las condiciones políticas estaban.

–Porque Kirchner no cree en esas cosas. No cree en la agenda de cambio político. No le interesa la agenda de cambio institucional. Recurre a eso cuando es necesario, pero es un cortoplacista que sólo cree en el poder y la sorpresa. El poder de manejar la caja y la sorpresa. La caja es cada vez más chica y la sorpresa es cada vez menor. O las sorpresas, peor aún, son negativas, como el adelanto de las elecciones, como las candidaturas truchas, nosotros o el caos. Como todo eso fracasó, ahora es un abuelito que besa niños por la calle.

–¿Y qué va pasar el 29 de junio con el peronismo? Varios gobernantes van a ser ratificados y Reutemann, según algunas encuestas, puede ganar en su provincia. Y todos van a pensar en las presidenciales de 2011.

–Yo espero que nosotros reaccionemos muy rápido porque Kirchner va a reaccionar rápido como siempre. Aun con el resultado adverso.

–Y va a lanzar su candidatura.

–No sé si la lanzará. Seguro que va a tratar de desarmarnos y a preparar a su heredero.

–¿Quién es?

–La lógica indica que es Scioli. Pero si Scioli se escapa de la provincia de Buenos Aires, como ha dicho que piensa hacer, y se convierte en un segundo Ruckauf y va a Diputados, vamos a estar frente a un descalabro total de la figura de Scioli.

–Dicen que es para preservarlo.

–¿Preserva qué?..., ¿preservativo?

–Preservarlo.

–No se oía bien. Acá hay un raje en puerta. O Scioli está mintiendo o estamos frente a un nuevo Ruckauf.

–Se imagina el Congreso con Néstor Kirchner adentro.

–Creo que se van a notar mucho más los alcahuetes. Van a hacer mucha más gimnasia. Se van a levantar a cada rato para abrazarlo, saludarlo, etc. Y por otro lado va a haber más barullo.

–Usted se imagina en algún momento volver a cruzarse con Kirchner. No sé, por ejemplo, en un congreso del Partido Justicialista.

–Mire, éste es un partido dogmático y sectario que se disfraza de setentista, pero que en realidad es noventista. Quienes están allí sentados surgieron en los 90.

–Duhalde dice que está esperando el 29 de junio para volver a la presidencia del PJ bonaerense. ¿Usted lo apoyaría?

–Hay dos Duhalde. Hay un Duhalde que podría llegar a entender la necesidad de renovar esto, a raíz de haber viajado, de haber visto experiencias en otros lugares, de su inintento de estar actualizado y estar adelante. Y hay otro Duhalde que es el amigo de Chicho Basile que sale con Patti de candidato. Si se define por el primero, podría ser.

–¿Cuál es la influencia de Duhalde hoy en el PROperonismo?

–Hoy por hoy no tiene ninguna influencia. Muchos de los que están hoy en Unión PRO vienen del duhaldismo, pero eso no basta para decir que tiene influencia en la campaña. Le preocupa mucho lo que sucede en la provincia de Buenos Aires, pero no influye en la campaña.

–En algún momento manifestó su voluntad de ser candidato a presidente. ¿Lo sigue sosteniendo?

–Sí. Dependerá de los resultados y de las posibilidades reales, la voluntad, la sigo teniendo.

–¿Cómo se compatibiliza con las aspiraciones de Mauricio Macri, ¿competirían en una interna?

–Tengo conversado el tema con Mauricio. Y, la verdad, no he sentido ninguna competencia de su parte durante estos meses, ni creo que él la haya sentido de mí. El tiempo dirá. Tengo también una muy buena relación con Cobos, lo mismo que con Reutemann.

–¿Cómo ve a Cobos, que ya anunció abiertamente que quiere ser candidato a presidente en 2011? –Cobos no es el tipo que se presenta en "Gran Cuñado". El tipo que está solo y duda de todo. Cobos es un tipo mucho más zorro en el sentido clásico de la palabra. Y está mirando todos los movimientos políticos y calcula sus pasos. Si él mantiene la popularidad que tiene hoy, tiene muchas chances.

–¿Y de Reutemann?

–También es un precandidato. Tiene que ganar Santa Fe, pero ganar Santa Fe parece más posible que triunfemos nosotros en Buenos Aires.

–¿Está tirando la toalla?

–No, mire. Yo quiero dar la batalla porque creo que los peronistas tienen que poder votar a alguien en Buenos Aires si no quieren votar a Kirchner. Porque quiero hacer una jugada fuerte de poder y no una jugada testimonial.

–O sea usted también cree que el 28 se juega algo más que una elección legislativa.

–Por supuesto. Muchísimo más que una elección legislativa. El tema es cuál va a ser la capacidad de abandonar proyectos personales y generar un proyecto colectivo; es el tema central después del 28.

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