La soja en Rosario no encuentra piso

Mientras en Buenos Aires la mesa de enlace agropecuaria nacional se aprestaba a lanzar un paro comercial en reclamo a que el Gobierno atienda sus demandas, los contratos futuros de la soja en Chicago se movieron en positivo ante la especulación de de que una huelga prolongada reactivara algo la demanda de soja estadounidense en reemplazo de la argentina.
No obstante, al cierre de la rueda, las noticias de que la huelga agropecuaria se daría por cuatro días, dos de ellos no laborables, y en la previa a reanudar el diálogo entre el Gobierno y el campo, los inversores vendieron algunas posiciones con vencimiento más cercano, lo que hizo que la oleaginosa terminara apenas por debajo del cierre previo: u$s 325 la tonelada.

La situación más complicada volvió a darse en los puertos argentinas, donde la demanda por la oleaginosa parece haber entrado en un inédito parate, sobre todo porque ante la perspectiva de paros rurales, en general los compradores mejoraban sus ofertas para asegurarse mercadería para trabajar mientras durara la huelga.

Ayer, la soja en Rosario profundizó su caída y cerró en $ 810 la tonelada disponible, es decir casi 16% por debajo del valor que tenía hace ocho días. Los niveles de oferta actuales para la soja están iguales que a principios de enero por lo que sigue sin haber grandes apuros por parte de los productores para deshacerse de los granos que guardan desde mediados de año en silobolsas.

La retracción local en los precios del poroto es atribuida a una serie de factores combinados. Por un lado, señalan que las toneladas acumuladas por la industria a fines de diciembre –cuando el valor superó los $ 900–, mediados de enero y un par de días de la semana pasada, le posibilitaron la cobertura necesaria para hacer frente a los compromisos externos que, en el marco de la crisis mundial, están más acotados que hace unos meses.

También, aseguran, las mejores perspectivas para la campaña sojera 2008/09, cuya cosecha comenzará en mayo, gracias a las lluvias que llegaron en un momento crucial para el cultivo, relajaron la puja entre exportadores por garantizarse la materia necesaria para los meses que se pensaban más complicados.

Las posiciones con entrega en mayo terminaron a u$s 215 la tonelada, 8,5% por debajo de la semana previa, en sintonía con las pérdidas que tuvo la oleaginosa en Chicago, como consecuencia de los temores a que la demanda de materias primas se retraiga más de lo esperado por la debilidad de la economía global.

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