Los socios del dinero del poder

Por: Alcadio Oña

En clave de plata, el modo como el Gobierno ha resuelto distribuir el 30 % de las retenciones a la soja es una enorme ofrenda a los intendentes y más que a ninguno, a los del conurbano bonaerense. O sea, a la mayor fuerza con que cuenta el kirchnerismo en el lugar donde juega su suerte electoral. Nada casual, pues.

Según cifras oficiales, Buenos Aires recibiría $ 1.383 millones. Y de seguido, más de 400 millones sus municipios, con los bonaerenses al tope.

El dato que anima la movida está en el artículo 4° del decreto presidencial, por otras razones también de "necesidad y urgencia". Fija que al menos 30 % de lo que le toque a cada provincia debe ir a sus municipios, un cupo que no guarda relación alguna con las fórmulas usuales.

Nuevamente, el caso es Buenos Aires. Tal vez más que cualquier otra, coparticipa con las intendencias el 16 % de sus recursos: así, el piso puesto por el Gobierno casi duplica al que rige allí.

Suena a evidente que el redactor del decreto le puso letra a la orden de favorecer a los barones del Conurbano. Federalismo entendido según necesidades del poder central. Legislación a medida.

Está por verse si la plata logra el objetivo de asociar a gobernadores, intendentes y políticos díscolos en la batalla contra el campo. Pero es notorio que la dirigencia rural ha resuelto mantener vivas sus banderas el tiempo que dure la campaña electoral, como se advierte en el escaso envío de hacienda a Liniers y en los cortes de rutas (ver: Campo: el paro se siente fuerte en Liniers y presiona el precio de la carne). Es una manera de acentuar la presión y cargar costos sobre opositores y leales al Gobierno.

El campo corre el riesgo de que la protesta se le vuelva en contra y es obvio que el Gobierno bombardeará ese flanco débil. Todo previsible, sólo que ahora sacude más que nunca a la política y al reloj electoral. Así de complejo, así de simple.

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