Los socios K desembarcan en el interior bonaerense

Una vez más, los socios kirchneristas están en el ojo de la tormenta. Se trata de Cristóbal López y Ricardo Benedicto, los dos hombres que regentean el negocio del juego en Argentina.
En sus espaldas cargan con denuncias de la oposición, de particulares y hasta de abogados, como el caso de Ricardo Monner Sans. Entre los fundamentos se encuentran diversas irregularidades y dudosos beneficios otorgados por parte del Estado. Sin lugar a duda, la cercanía de los empresarios al matrimonio presidencial y la amistad de muchos años que los une al ex presidente Néstor Kirchner, abre la puerta a las sospechas y las respectivas presentaciones judiciales.

Los negocios con las máquinas tragamonedas, los dos barcos de Puerto Madero, el hipódromo de Palermo y el casino de Rosario son material más que conocido en el historial de estos poderosos personajes.

La novedad radica en que la firma Casino Club, propietaria de las empresas nombradas anteriormente, adquirió un campo de 650 hectáreas valuado aproximadamente en treinta millones de dólares. El valioso inmueble se encuentra ubicado en la apacible localidad de Solís, partido de San Andrés de Giles. Decenas de obreros trabajan a toda máquina en una edificación millonaria que, según los vecinos del lugar, cuenta con habitaciones de alto nivel, caballerizas y oficinas que pueden ser calificadas "de lujo". Otras fuentes hablan hasta de un castillo.

Tomando como punto de partida una nota publicada en el diario La Libertad, de San Andrés de Giles, La Tecla inició una investigación periodística. De ella se desprenden, por lo menos, sospechas acerca del destino que se le dará al predio en cuestión. Según explican los empleados del lugar, la intención sería instalar un hipódromo. Teniendo en cuenta la megainversión que se está realizando, y la pasión (y vinculación) de Benedicto y López por el juego, en especial por los caballos, no sería descabellada esta posibilidad.

El campo, que fue adquirido hace un año y medio por la firma Casino Club, está ubicado en la intersección de las rutas 8 y 193, sobre un camino de tierra que conduce al pueblo de Solís, distante 30 kilómetros de San Andres de Giles.

Las tierras pertenecían a un empresario bonaerense, propietario de Stylo, una reconocida fábrica de medias para hombres. Fue a fines de 2007 cuando se habría concretado la operación de venta, aunque la edificación dentro del predio recién comenzó en julio de este año. Por estos días un séquito de personas trabaja muchas horas por jornada. El objetivo final es la megaobra, de más de 14.000 metros cuadrados. Se están construyendo habitaciones totalmente equipadas, caballerizas, oficinas comerciales y bo-xes para caballos, entre otras cosas. Dentro del lugar hay una laguna y calles asfaltadas.

Según el testimonio de varias personas que trabajan en el emprendimiento, y el de algunos vecinos de la localidad de Solís, la intención de los empresarios K es concretar la instalación de un hipódromo.

Tanto desde el Municipio como desde

el Instituto de Loterías y Casinos de la provincia de Buenos Aires niegan que haya un pedido de habilitación presentado formalmente. Sin embargo éste podría producirse una vez culminada la obra, ya que no existe un cupo establecido en el territorio bonaerense para los hipódromos. La ley que normaliza el funcionamiento de las agencias hípicas es la 13253. En ella se fijan los requisitos y porcentajes de las apuestas que deberán aportar los nuevos centros turfísticos.

"Por lo que tenemos entendido, piensan poner un hipódromo. Estamos haciendo boxes, habitaciones y oficinas", asegura un trabajador de la empresa constructora que tiene a cargo la edificación millonaria dentro del campo. Consultado acerca de los propietarios, el hombre indica: "Son los mismos que tienen los casinos, ellos vienen frecuentemente a ver cómo van las cosas. Nosotros somos una empresa contratada, y la orden que tenemos es terminar para fin de año". En el mismo sentido, el obrero comenta que tanto Benedicto como López suelen llegar al lugar en helicóptero: "Vienen y aterrizan aquí, en el campo. A veces trasladan dinero, y es más seguro venir de esa manera".

Las sospechas en torno al destino de este campo están más que fundadas. En principio, por la megainversión que está realizando la firma compradora. Una hectárea en la zona de San Andrés de Giles puede costar entre 30 mil y 50 mil doláres. Es decir que el campo de 650 hectáreas adquirido habría costado alrededor de 26 millones de dólares, esto sin contar la inversión en edificación. Normalmente, una inversión de este tipo se hace cuando la actividad que se va a realizar resulta rentable. Por otra parte, teniendo en cuenta que la empresa compradora es Casino Club, una compañía dedicada al negocio del juego comandada por dos hombres cercanos al ex presidente Kirchner, las suspicacias comienzan

a adquirir mayores fundamentos. Por último, teniendo presente que Benedicto es propietario de un stud y fanático de los caballos, con la instalción de un hipódromo lograría cerrar un circuito comercial perfecto.

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