La sociedad aún no logró articular una respuesta adecuada

Son escasas las opciones que ofrece Mar del Plata a quienes padecen patologías alimentarias. Además de ser tratamientos onerosos, no hay demasiados equipos profesionales que los brinden. Los casos más graves han tenido que ser derivados fuera de la ciudad.

A pesar de la reciente sanción de la comúnmente llamada "Ley de la Obesidad" -que en realidad contempla el tratamiento de todas las patologías alimentarias- la sociedad argentina en general y la marplatense en particular aún no ha logrado articular una respuesta institucional adecuada a la problemática de la bulimia y la anorexia.

Fuera del ámbito público en Mar del Plata sólo un puñado de profesionales e instituciones privadas se especializan en este tipo de enfermedades. Además, no siempre aceptan los casos más graves -que pueden presentarse con intentos de suicidio o requerir de internaciones- por lo que en los últimos años numerosas pacientes debieron ser derivadas a Capital Federal.

Históricamente, el costo de estos tratamientos fueron costeados por los propios pacientes o sus familias. Las fuentes consultadas por LA CAPITAL no quisieron precisar montos pero aclararon que "no es barato porque se requiere consultar a muchos profesionales: desde médicos clínicos hasta nutricionistas, psicólogos y, en ocasiones, psiquiatras. Ni hablar de cuando necesitan un acompañante terapéutico: en ese caso se encarece aún más".

Esta limitante podría verse reducida a partir de la sanción de la ya mencionada "Ley de la Obesidad", que no sólo obliga a las obras sociales y las firmas de medicina prepaga a cubrir los tratamientos para los casos de sobrepeso sino también para los de bulimia y anorexia.

Sin embargo, por el momento la metodología a seguir para encuadrarse dentro la ley no está demasiado clara. Los pacientes suelen abonar los tratamientos y, por asesoramiento de las instituciones, inician el trámite ante sus obras sociales para que les cubra el tratamiento. Los que tienen más suerte consiguen los reintegros relativamente rápido. Otros han tenido que recurrir a la Justicia mediante recursos de amparo y aún esperan respuesta.

Las alternativas

Hasta aquí, el aspecto económico del problema. El otro tema a dilucidar es quién brindará el tratamiento. En Mar del Plata uno de los nombres más conocidos es el de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia -Aluba- una ONG nacional con presencia en la ciudad desde mediados de los ochenta.

Aunque su método de trabajo genera resistencia en distintos sectores, decenas de familias marplatenses le deben a dicha institución la recuperación de sus hijas -ver recuadro "La recuperación..."-. Actualmente la sede de Aluba se encuentra en Yrigoyen al 2.300, donde funciona un hogar de día.

La licenciada en Psicología Florencia Novello, quien integra el staff de la institución, relató a LA CAPITAL que allí se trabaja con grupos terapéuticos de hasta 10 personas y que cada caso se analiza de acuerdo a su gravedad: "Algunas chicas tienen que venir todos los días de 8 a 17, otras medio día y otras tres veces por semana", describió.

Novello precisó que la cantidad de pacientes que atiende Aluba varía según las épocas. "Hubo momentos en que llegamos a trabajar con 60 personas al mismo tiempo", describió. La edad promedio de las pacientes ronda los 20 años aunque Novello afirmó que "hemos tenido casos de 9 y 14 años hasta más de 60".

Pocas opciones

Para quienes no pueden o no quieren recurrir a Aluba, la situación se presenta más compleja. Si bien en el pasado varios profesionales marplatenses se unieron para ofrecer una alternativa, como en su momento lo hizo con bastante éxito CIPA, hoy la oferta se redujo notablemente.

Un sondeo realizado por LA CAPITAL apenas permitió identificar otras dos instituciones que atienden este tipo de problemáticas, y no en todos los casos: el centro de Tratamientos Interdisciplinarios en Nutrición y Obesidad -TINO- que funciona en La Rioja 2333- y el Centro especializado en Trastornos Alimentarios -CETAL- con sede en Colón 3127.

"El problema es que son patologías muy complejas cuyo tratamiento requiere un abordaje interdisciplinario y una infraestructura que no son fáciles de mantener" reconoció la licenciada Sandra Tamburini, directora de TINO.

Una prueba de lo anterior es que en el momento de su inauguración dicho instituto preveía el funcionamiento de un hogar de día para este tipo de pacientes. Ocho años después, sus directivos decidieron cerrar ese área y sólo aceptar casos de baja o mediana complejidad, como los tres que atienden actualmente.

Otra profesional consultada por LA CAPITAL que en su momento se especializó en el tema, también reconoció que decidió no aceptar más pacientes con estas patologías. "Son muy demandantes tanto de tiempo como de energía", graficó.

Al igual que Tamburini, dicha profesional consideró que los pacientes más graves no tienen demasiadas opciones en Mar del Plata. "Es un problema de la provincia de Buenos Aires en general", aclararon.

En el sistema público

La jefa del Departamento de Salud Mental de la Municipalidad de General Pueyrredon, licenciada Susana Rodríguez, afirmó que el sistema público municipal está en condiciones de tratar los casos de patologías alimentarias de baja y mediana complejidad, pero reconoció que por el momento no puede hacerlo con los casos más complejos.

"Cuando se presenta una paciente con estas características se le brinda la atención psicológica o psiquiátrica necesaria, según su gravedad, y se trabaja en conjunto con el área de clínica en general y nutrición" describió Rodríguez quien sin embargo reconoció que "por el momento no tenemos infraestructura para atender los casos más graves que necesitan asistir a un hogar de día".

En este sentido, la jefa del área adelantó que "hay un proyecto para construir un centro de día para patologías mentales en general" y se mostró esperanzada en que "pueda estar en marcha el año próximo".

Por lo pronto, Rodríguez recomendó a quienes necesiten realizar una consulta por este tema que se acerquen a las salas municipales donde funcionan equipos de Salud Mental -aproximadamente 18- para poder analizar el caso. Asimismo pueden comunicarse con los números 474-4462 o 499-6303.

Por último relató que una profesional de su equipo, la licenciada Graciela Robuschi, está realizando una investigación sobre el tema. "Su trabajo puede arrojar datos de interés en esta problemática", adelantó.

Cabe consignar que también el Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil -Hiemi- y el Hospital Interzonal General de Agudos -HIGA- tienen equipos especializados en patologías alimentarias, que atienden casos de hasta 14 años en el primer caso y mayores de esa edad en el segundo.

Sin embargo, tampoco en estos casos se cuenta con la infraestructura necesaria para tratar los casos más complejos.

Alcances de la ley

La diputada nacional Vilma Baragiola, autora del proyecto conocido como "Ley de la Obesidad", dijo sentirse "muy satisfecha" con la reglamentación de la norma realizada por la ex ministra de Salud de la Nación, Graciela Ocaña, para el tratamiento de casos de bulimia y anorexia.

"No sólo prevé la cobertura de los tratamientos en el sector privado, a través de las obras sociales y las firmas de medicina privada sino también en el público" afirmó Baragiola.

La legisladora marplatense reconoció que la instrumentación de las políticas en el ámbito estatal "quizás todavía no esté del todo desarrollada" pero consideró que "la ley se sancionó hace poco y con el tiempo irá implementándose correctamente".

En cuanto a las obras sociales y las firmas de medicina prepaga recalcó que "deben hacerse cargo de los costos de los tratamientos".

Comentá la nota