Los socialistas se renuevan

Con el telón de fondo de acusaciones de fraude en la última elección de la primera secretaria del PS, Martine Aubry, el partido decidió que tendrá primarias para designar presidenciable y habrá paridad entre hombres y mujeres.
La revolución socialista parece estar en marcha. No se trata de una "revolución social sino de una más modesta que se limita a un proceso de renovación interno en el Partido Socialista francés. En el curso de este fin de semana, y con el telón de fondo de acusaciones de fraude en la última elección de la primera secretaria del PS, la ex ministra de Trabajo Martine Aubry, los socialistas decidieron al fin levantar el ancla que amarraba al partido al destartalado muelle del fracaso y de los aparatos desgastados. El PS aceptó plegarse a la corriente de la modernidad y someter al voto militante varios principios que significan un cambio rotundo: primarias abiertas para designar al candidato a la elección presidencial, fin de la acumulación de varios mandatos por una misma persona, paridad entre hombres y mujeres.

La hoja de ruta puede parecer poco ambiciosa, pero dentro de una formación como el PS francés, que va desde hace años de derrota en derrota y está encadenado por un aparato mastodóntico, el cambio es de largo alcance. Hace menos de un mes, Martine Aubry había prometido una renovación profunda: "Así que sí, esta vez vamos a hacer esa renovación, de la A a la Z, o mejor: de la A de acumulación de mandatos a la P de primarias abiertas", había dicho en la Universidad de Verano organizada por el partido en la localidad de La Rochelle. Este fin de semana cumplió con ello y el próximo 1º de octubre, los cerca de 20 mil militantes del PS responderán a un cuestionario sobre las pautas de la renovación. De allí saldrán los principios de acción para las elecciones presidenciales de 2012.

El cambio institucional más rotundo es el que atañe a las primarias, que serán abiertas y, en principio, no sólo limitadas a los socialistas sino también a los simpatizantes de la izquierda. Ello pone fin al concepto que imperó hasta ahora, es decir, el del PS como un partido sólo accesible a los militantes. La estrategia de las primarias abiertas tiene su lado menos feliz, ya que instaura el imperio de la llamada "democracia de la opinión". Estas transformaciones apuntan a darle oxígeno a un partido asfixiado y en cuyo seno las corrientes dominantes cierran los accesos, al tiempo que se descuartizan en triviales y sangrientos combates. Una vez que concluya este primer proceso-cuestionario, antes del verano de 2010, se celebrará una convención extraordinaria en donde se fijarán las condiciones definitivas en las que se llevarán a cabo las primarias. Si ello se cumple al pie de la letra, el PS vivirá una evolución considerable, ya que las claves de la línea política y de las posibles alianzas no estarán más encerradas en los cajones del aparato sino que circularán entre los electores.

Olivier Ferrand, responsable dentro del PS de las cuestiones europeas e internacionales y responsable de la asociación progresista Terra-Nova, elogió la transformación: "Asistimos a un movimiento de democratización de los instrumentos de la democracia. Dejamos de ser autocentrados, nos volcamos hacia el exterior". Si no caben dudas sobre la onda expansiva que acarreará la idea de primarias abiertas, nada permite adelantar que el PS sale del pozo con estas iniciativas, ni que estos nuevos modos de acción enmudezcan los ecos de las luchas fratricidas. Al contrario, por ahora flota un perfume de fraude y manipulación. Un libro –investigación de mucho crédito– aparecido hace cinco días demuestra que las elecciones internas celebradas el 21 de noviembre del año pasado fueron ganadas por Martine Aubry mediante un calculado fraude. Aubry se enfrentó en un encarnizado combate por el control del PS con la ex candidata presidencial de los socialistas, Ségolène Royal. El libro, titulado Holds-ups, arranques et trahisons (Robos, estafas y traiciones), asegura que la diferencia de 102 votos a favor de Martine Aubry se apoya en un fraude de unos mil votos a favor de la actual primera secretaria. En su primera reacción a la investigación del libro, Ségolène Royal dijo que se "debería acudir a los tribunales. Hay principios fundamentales que son el respeto de la ley, la aplicación de la ley, las sanciones de los fraudes. Incluso si es doloroso, incluso si es difícil, la ley tiene que aplicarse".

Negociación entre bastidores y una nueva guerra en perspectiva, ambas opciones están abiertas. El PS dio este fin de semana un paso hacia la renovación, pero aún tiene todo el cuerpo cubierto por las sombras del pasado. Tal vez la perspectiva de una cuarta derrota presidencial consecutiva terminen por hacer tambalear los viejos cimientos.

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