Un ex socialista puede motorizar un contundente triunfo de la derecha en los comicios de Chile

Marco Enríquez-Ominani se presentará como candidato independiente y, de acuerdo con las encuestas, acapararía una importante cantidad de votos que iban a alimentar al oficialismo
La irrupción del ex socialista Marco Enríquez-Ominami como candidato independiente en las primeras elecciones presidenciales chilenas tras la muerte del ex dictador Augusto Pinochet, en el 2006, ``le dará el triunfo en bandeja'' al derechista Sebastián Piñera, dijo el jueves la experta Marta Lagos.

Lagos, directora del centro Mori, presentó ayer su última encuesta sobre intención de voto, que en la primera vuelta otorga a Piñera un 43 por ciento de los votos, seguido de lejos por el candidato oficialista Eduardo Frei (21 por ciento) y por el diputado Enríquez-Ominami (13 por ciento).

Enríquez acapara la mayoría de los votos de la izquierda extraparlamentaria en la primera vuelta, prevista para el 13 de diciembre, y deja apenas sin apoyos a los otros tres candidatos minoritarios: Alejandro Navarro (2%), Jorge Arrate (1%) y Adolfo Zaldívar (1%).

En tanto, en una posible segunda vuelta, que se celebraría en enero, el candidato de la Alianza de derecha logra un 46% de apoyo, mientras que el ex presidente y abanderado de la Concertación gubernamental, Eduardo Frei, obtiene un 30%.

Pero la huella de Enríquez, que en junio renunció al Partido Socialista para presentar una candidatura independiente, se dejará sentir también en esa segunda vuelta, ya que en esa ocasión un 12% no votaría por ninguno de los dos principales candidatos.

Lagos explica que al distanciarse de Frei, Enríquez confrontará a su electorado con el candidato de la Concertación, la coalición de centroizquierda que gobierna Chile desde 1990, y muchos de esos electores no estarán dispuestos a votar por él en la segunda vuelta.

La multiplicidad de candidatos de izquierda y las disensiones y renuncias en el seno de los partidos perfilan ya unas elecciones diferentes, que además serán las primeras que se celebren sin la sombra del ex dictador Augusto Pinochet (1973-1990).

"Esta es la primera elección de la era post Pinochet'', fallecido en diciembre del 2006, recalca Lagos, quien advierte de que "por primera vez desde que Chile vuelve a la democracia, la espiral de silencio se traspasa a la Concertación''.

Esa espiral llevó en las últimas dos décadas a que muchos ciudadanos se sintieran retraídos de manifestar su opción por la derecha debido a la controversia por las violaciones de los derechos humanos durante el régimen militar. ``Eso se transformaba en que las menciones de los votantes de derecha eran menores de lo que sucedía en las urnas'', dice la experta, que señala que tras la irrupción de Enríquez, la espiral de silencio envuelve ahora a los votantes de Frei.

Ese giro se explica por el desgaste que empaña la imagen de la Concertación y las dudas sobre la representatividad y la función de los partidos políticos ante la aparición de candidatos independientes.

"Aquí hay una crisis de los partidos políticos, que afecta no solo a la Concertación, sino también a la Alianza'', dijo Lagos.

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