El socialismo busca quedarse con el gobierno en el País Vasco

El socialismo busca quedarse con el gobierno en el País Vasco
Ningún partido tuvo la mayoría absoluta. El PSOE podría negociar con el Partido Popular.
Un endiablado Día Después se vive en Euskadi por las consecuencias de los reñidos resultados de los comicios del domingo para elegir un nuevo Parlamento que, a su vez, debe designar ahora al ejecutivo vasco. Por primera vez, en treinta años el Partido Nacionalista vasco perdió el control de la mayoría absoluta, que se forma con 38 escaños.

"El problema es que las opciones de los socialistas vascos afectan directamente a la posición de José Luis Rodríguez Zapatero en el parlamento español", explicó un veterano miembro del Partido Socialista de Euskadi (PSE).

El PSOE no cuenta con mayoría absoluta en el Congreso de Madrid y necesita aliados puntuales para gobernar. Uno es el PNV que no aceptaría continuar con su apoyo si son desbancados del poder por el PSE aliado al Partido Popular.

Otro inestable sustento lo recibe Zapatero pocas veces de los nacionalistas catalanes de Convergencia y Unión. Ahora, los catalanes han advertido que si los socialistas vascos se unen al PP para enviar a la oposición a sus amigos del Partido Nacionalista Vasco, no tienen que contar más con ellos en Madrid. "No seremos el salvavidas del PSOE", amenazan.

Pese al alboroto, Patxi Lopez, líder de los socialistas vascos, recibió la autorización de José Luis Rodríguez Zapatero y del PSOE para tomar las decisiones que considere oportunas después de sus buenos resultados. Los socialistas cuentan con 24 diputados y necesitan del apoyo de los 13 legisladores del Partido Popular y el del diputado de Unión Para el Progreso y la Democracia para llegar a los 38 diputados con que se forma la mayoría.

Los nacionalistas vascos ganaron los comicios al ser los más votados. Tienen 30 legisladores por lo que necesitan el apoyo de sus socios en el gobierno tripartito: Eusko Alkartasuna, 2 asientos y Ezquer Batua, 1, o sea 33 votos en total. Podría asegurarse la alianza con los también nacionalistas de Aralar, 4 diputados, que no integraron el gobierno del lehendakari (el primero en eusquera) Juan José Ibarretxe. Pero esta alternativa se queda en 37 diputados.

Las otras combinaciones son complejas y crean más problemas que soluciones. O sea que se entra en un dilatado período de negociaciones, broncas, acusaciones y desplantes.

"La alianza socialista con el PP es contra natura", claman los nacionalistas. Patxi Lopez insiste en que quiere encabezar un gobierno de cambio y los populares le ofrecen sus votos encantados de desplazar a los nacionalistas del poder. "Si quieren el cambio, en el cambio estamos nosotros", firmó Antonio Basagoiti, líder de los populares vascos. "Nosotros siempre hemos querido un cambio en Euskadi y esa es nuestra posición", afirmó la vocero popular en el parlamento, Soraya Saéz de Santamaría.

Esta coyuntura puede sonar algo extraña a los argentinos que tienen un sistema distinto de representación. Sucede que España, por la Constitución de 1978, es una monarquía parlamentaria. Los ejecutivos en todos los niveles del estado no se eligen por voto directo sino que llegan al poder los que logran sumar más apoyos.

¿Y qué paso con los votantes del nacionalismo radical afín a ETA?. En los comicios del 2005 lograron unos 140.000 votos en los partidos que ahora han sido ilegalizados. ETA se pronunció por los votos nulos que alcanzan un 9,6 del electorado, más o menos 100.000 votos.

Está claro que una parte de los que se decidieron por el voto positivo han sufragado por el PNV y otros por Aralar, la fuerza nacionalista que aumentó sus representantes de uno a cuatro.

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