Socialismo: ahora Laura Sesma empuja acuerdo con Juez y Eduardo García pone condiciones

Socialismo: ahora Laura Sesma empuja acuerdo con Juez y Eduardo García pone condiciones
El partido de la rosa comenzará a debatir la política de alianzas en un congreso ordinario que se realizará este sábado. Sesma, histórica antijuecista, impulsa un acuerdo anti-K con el Frente Cívico. García pone límites y reniega de mote “anti-K”.
El próximo sábado el Partido Socialista comenzará a debatir su política de alianzas para las adelantadas elecciones legislativas del 28 de junio próximo.

El sector de la diputada Laura Sesma, histórica crítica de Luis Juez, quiere replicar en Córdoba y con el Frente Cívico, la alianza anti-K que el socialismo integra a nivel nacional.

Y el presidente de la empresa municipal Crese, el juecista de la primera hora Eduardo García, encabeza un sector que prefiere hablar de «alternativa a los Kirchner» y reprocha que el juecismo «cambió de posición sin consultar a nadie».

El debate central terminará de plantearse y definirse en un próximo congreso extraordinario, donde también se resolverá que, por cuestiones de plazos, los candidatos socialistas no se definirán en elecciones internas sino por «consenso».

En el Frente Cívico, uno de sus principales dirigentes evitó dar un pronóstico sobre la decisión del PS, pero definió el escenario como «complicado».

El perfil antikirchnerista de la alianza que propone el líder del Frente Cívico entusiasma a Sesma, de quien sería imposible pensar, un año y medio atrás, se acercaría al ex jefe comunal.

«El armado del antikirchnerimo en Córdoba pasa por este espacio», sostuvo Sesma. Para la diputada nacional, su actual apoyo al ex intendente «es una consecuencia lógica de la reubicación de las fuerzas políticas del Frente Cívico». «Yo siempre fui opositora al kirchnerismo», remarcó.

Ese eje de cerrada oposición al gobierno nacional que hoy ostenta el jefe del Frente Cívico es rechazado por García, otrora promotor casi excluyente de la integración del PS al espacio juecista.

«El Frente Cívico se constituyó como expresión provincial para combatir el bipartidismo y hoy es básicamente un espacio de oposición al gobierno nacional, sin que nadie nos haya consultado al respecto», explicó el funcionario municipal.

«Yo no soy antikirchnerista, y eso no quiere decir que sea kirchnerista», explicó García, para quien un acuerdo con Juez dependerá de «las condiciones» que ofrezca el Frente Cívico.

Un año y medio atrás, en el congreso de 2007, el socialismo decidió por 45 a 7 votos alienarse con la candidatura de Juez a la Gobernación de Córdoba, en las elecciones del 2 de setiembre de 2007. El sector que perdió estrepitosamente fue el de Sesma. El mayoritario, responde a García.

Ambos dirigentes aseguran que los números no han cambiado mucho, aunque claramente sí los lugares donde se paran sus referentes.

Por las dudas, la diputada nacional insistió con que los congresales que decidirán la política de alianzas tienen «mandato vencido» y que «es un Congreso que no refleja lo que piensa la mayoría».

Aunque las diferencias entre ambos dirigentes son públicas y notorias desde hace tiempo, la crisis de las retenciones y la posición pública que tomó Juez y que secundó Sesma, terminaron de abrir la brecha política. No sólo eso. No sólo Juez y su liderazgo anti-K dividen a los socialistas, que de hecho replican tensiones que el partido vive a nivel nacional. La Coalición Cívica que encabeza Elisa Carrió es otro motivo de divisiones. García no quiere cercanía con esa fuerza, y sostiene como respaldo las reticencias del gobernador santafesino, Hermes Binner, con Lilita. «No hay indicaciones de repetir la estrategia nacional en todos los distritos», señaló el presidente de la Crese. «Yo no veo viabilidad en un acuerdo entre el PS y la Coalición Cívica».

Con todo, el presidente del partido, Eduardo Cañas, que pertenece a la línea García, consideró que los socialistas promoverán un acuerdo programático «de centro izquierda», donde el límite, según dijo, «es la derecha y el PRO», que en Córdoba no tiene expresión electoral.

Más allá de los posicionamientos previso, a la novela socialista le falta un capítulo clave, donde se definirá si la UCR acepta o no ir en alianza con el juecismo.

En ese escenario, que la mayoría de los socialistas ve «difícil» pero no descarta, el partido de Alfredo Palacios tal vez tendría poco margen para quedar afuera de un armado que, desde las conducciones nacionales, vienen fogoneando los principales referentes de las fuerzas que lo integran.

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