Hay sobreoferta de ganado pero la carne no baja

Pese a que se registra una retracción en el consumo, el precio del producto se mantiene alto. Además hay sobreoferta de ganado vacuno por la sequía y el kilo vivo se cotiza apenas por encima de los 3 pesos, por lo que todos los cortes debieran estar más baratos. Pero el kilogramo de asado cuesta 16 pesos.
En artículos anteriores informamos que por la sequía que se registra prácticamente en todo el país los ganaderos están tratando de vender su hacienda para no ver malograr su capital durante el invierno por falta de pasturas.

El año pasado, como consecuencia del paro agropecuario nacional, comenzó a escasear la carne debido a que no se les permitía a los transportistas llegar con los vacunos al Mercado de Liniers, por lo que el kilo trepó a valores inusuales. Posteriormente se normalizó, aunque por poco tiempo. Como es tradicional, para las fiestas de fin de año siempre se registra un incremento en el precio de los cortes y desde ahí hasta ahora los aumentos se consolidaron.

Lo curioso es que cuando en el principal mercado de abasto ganadero de Buenos Aires el kilo de carne en pie se cotiza entre los 3 y 4 pesos, en las carnicerías sanrafaelinas el kilogramo de asado estaba el sábado pasado a 15,90 pesos, y el día anterior había trepado a 16,90, mientras que los cortes de las blandas orillaban los 18 pesos. En tanto que en la Feria Franca Municipal el kilo de asado de vaca se ofrecía a 9,80 y la blanda a 12,50.

Como podrá advertirse hay una notoria brecha entre lo que se cotiza el ganado en pie en el Mercado de Liniers y los valores de pizarra en las carnicerías de nuestros barrios.

Cabe señalar que los grandes supermercados traen la hacienda faenada de provincias vecinas, tal el caso de San Luis, Córdoba o La Pampa, mientras que los matarifes del medio carnean vacunos engordados en la región y, en algunos casos, de San Luis, Río Cuarto o La Pampa, zona de engorde por excelencia a partir de las abundantes pasturas naturales que dispone.

En consecuencia, mientras los productores ganaderos se quejan por el bajo precio de la hacienda y señalan que no le es rentable la actividad, el público tiene que pagar más cara la carne. Indudablemente algo está pasando en la cadena de comercialización, y surge a simple vista que unos pocos ganan mucho a expensas de los productores y los consumidores.

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