Sobre la UNRN.

El arquitecto José de la Cruz afirma que siguió las noticias sobre la creación de la Universidad de Río Negro y luego de algunas consideraciones plantea que para el perfil del alumno que tendrá la ubicación de la sede en las tierras del Ejército no es la más adecuada.
He seguido las noticias sobre la Universidad Nacional de Río Negro. Primero fue la decisión, rionegrinamente política, de desprendernos de la del Comahue, más regionalista. Alguien tendrá sus razones. Ya creada, me daba la impresión de qué no se sabía qué era lo que habría que enseñar en ella, quiénes lo harían, ni dónde. Luego se lanzó un concurso público para seleccionar un logotipo, con el que se lograría un impacto identificatorio. Según alguna opinión que me llegó, muy bonito, pero no alcanzaría a transmitir lo esperado. Obvio, sobre gustos…

Cuando se decidió que la flamante UNRN tendría una sede en Bariloche, se mencionaron algunas posibilidades de localización provisoria, a fin de concretar un inmediato comienzo de sus funciones académicas. Después se supo de la decisión de expulsar de un colegio a una meritoria institución local que allí funciona -¿o funcionaba?. Fundadas quejas y protestas cedieron su lugar a un intrigante silencio. Personalmente, ignoro en qué quedó aquello: ¿se habrá solucionado satisfactoriamente?

Ahora, nuevamente, “La UNRN define sedes en Bariloche y prospera la instalación del campus en tierras del Ejército”, según El Cordillerano del 26.01.09. Se refiere a las que están ubicadas frente a Piscicultura, porque así lo dijo el Rector de la Universidad Nacional de Río Negro, Juan Carlos del Bello, quien continúa gestionando las tierras para instalar allí su sede. En efecto, ““Del Bello aseguró que “las tierras del Ejército son las más adecuadas para la instalación del campos””(sic). Por tal motivo y según el diario mencionado, el directivo mantuvo una reunión con el área de Planeamiento de la Municipalidad de Bariloche, para comenzar a cristalizar la instalación del campus en ese predio. Se trata de 130 a 150 hectáreas ubicadas frente a la pisicultura (sic), en el camino de acceso al cerro Catedral.”” (Lo encomillado es una transcripción). A continuación, partes de la información periodística y mis reflexiones:

Las carreras que tuvieron mayor adhesión en Bariloche, fueron Administración de Empresas, con 408 aspirantes, Hotelería (106), Licenciatura en Turismo (169) y Antropología, con 177 aspirantes. También se anunció la creación de un Instituto de Investigación Antropológica, que funcionará en Melipal. Supongo que debo resaltar el hecho de que, si bien la suma de esas cantidades muestra sólo 860 aspirantes, al comienzo del párrafo se aclara que se trata de las carreras con mayor adhesión, por lo que la diferencia de 1009 inscriptos con los 1869 mencionados en otro párrafo, se trataría de gente inscripta en otras actividades que no se detallan. Inicialmente, las clases se dictarán en cuatro escuelas de la ciudad, algunas cedidas por la Provincia y una alquilada.

Hasta aquí, la información permite imaginar unos comienzos que, aunque modestos y bien acotados, parecen muy prometedores para una importante institución educativa que inicia sus actividades. De aquella noticia, es muy importante destacar el llamado “perfil del alumnado”, muy semejante al de las universidades del conurbano bonaerense, según se expresa, ya que es precisamente este aspecto lo que motiva esta nota.

Si, como dice la noticia, el 61% de los inscriptos constituirá la primera generación de profesionales en sus familias y, asimismo, del 15% de aquéllos, sus padres no habrían concluido la escuela primaria, no sorprende el hecho de que el 25% de esos mismos inscriptos sea mayor de 30 años y que ya esté inserto en el mercado laboral, al margen de que algunos cuenten ya con otros títulos universitarios. Estos datos conforman una noticia sumamente auspiciosa, al demostrar una formidable voluntad de superación en un potencialmente poderoso segmento poblacional.

Lo que no dicen, ni el Rector de la Universidad ni el texto de la declaración convertida en noticia, es que aquel perfil del alumnado permite imaginarlo como gente de trabajo, auto-solventada, con tiempo diurno dedicado al trabajo regular y permanente y el del final del día a la satisfacción de sus respectivas vocaciones a través del estudio. En dos palabras, gente sacrificada.

Cualquiera sea “el camino de acceso al cerro Catedral”, estar frente a Piscicultura significa una distancia de aproximadamente 13 km. al centro de la ciudad. Aquel “perfil del alumnado” impondrá posiblemente horarios más bien nocturnos en las actividades universitarias, es decir, horarios con menor frecuencia regular de transportes públicos de pasajeros. Por otro lado, no habiendo en las cercanías una población con características similares a la de los estudiantes, esto nos lleva a suponer que la inmensa mayoría del alumnado tendría que desplazarse desde la ciudad hacia la sede universitaria y retornar a sus respectivos domicilios a relativamente altas horas de la noche.

Esta situación se agravará cada año, tanto por las razones anteriormente expuestas, como por los costos que los alumnos deberán soportar a causa de la gran distancia y también, como es de esperar, por el aumento progresivo de la cantidad de estudiantes, ya que las mencionadas antes corresponden a quienes ingresan en 2009 a primer año. La fatiga física y mental que esto provocará, sobre todo en el alumnado, es algo que debe ser tenido muy en cuenta, ya que representa un peligroso factor generador de frustraciones y de abandono de los estudios. En este sentido, una experiencia personal me recuerda el comportamiento de meritorios alumnos que tuve hace años, cuando dictaba clases en una antigua escuela nocturna de capacitación de mano de obra; en este caso, el agregado de los costos de desplazamiento no será insignificante.

Así como no es posible imaginar las razones que llevaron al Señor Rector Del Bello a asegurar que “las tierras del Ejército son las más adecuadas para la instalación del campos”(sic) según la información recibida, nos permitimos imaginar que podrían serlo tanto por su ubicación, como por su extensión. Pero la extensión de 130 a 150 hectáreas parece a primera vista una enormidad, sobre todo considerando que allí se estudiarán carreras como Administración, Turismo, Hotelería y Antropología, ninguna de las cuales parecería necesitar de tal amplitud de espacio para cumplir sus fines académicos.

No oculto mi profunda curiosidad por conocer cuáles son las otras localizaciones analizadas, porque si se asevera que las del Ejército son las “más” adecuadas, es de suponer que también se analizaron otras, que se habrían descartado después de un balance de sus respectivas ventajas e inconvenientes. Y no es de menor interés, obviamente, saber quiénes fueron los asesores o personalidades que recomendaron tal elección y los fundamentos esgrimidos para algo tan trascendental.

Del mismo modo, me pregunto qué alcances tiene la expresión “cristalizar la instalación del campus en ese predio”, que sería el motivo con que aquel directivo universitario mantuviera una reunión con el Área de Planeamiento de la Municipalidad de Bariloche.

Viendo lo bien que parecen funcionar las otras sedes universitarias radicadas en nuestra ciudad, en lo referente a la extensión de sus predios, no se comprende que la UNRN opte por tan inmensa superficie, comparable a unas 12x12 manzanas urbanas. Me refiero a que el CRUB está asentado en 2 ó 3 manzanas y FASTA, en menos de una. O, si se prefiere, valga mencionar que la Universidad Tecnológica Nacional comenzará a dictar la carrera completa de Ingeniería Mecánica en horario nocturno en la Escuela Jorge Newbery, con todo “servido”, y a un paso.

Aún no estoy seguro de que éste sea “un caso más”; pero, en general, es una enorme pena que para ese tipo de decisiones no se consulte y actúe con visión de futuro y racionalidad. De la manera que acostumbramos hacer las cosas, es muy difícil superarse. Cada vez densificamos más la ciudad, con más gente, dañando simultáneamente a ambas; al mismo tiempo, descentralizamos actividades que tienen que ver con la gente, dañando su calidad de vida. Como para pensarlo de nuevo.

Todo esto me parece que es como lo relato, salvo, de nuevo salvo, que estemos ante una de esas operaciones… que dan para pensar.

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