Sobre los hombres mediocres

Por: Osvaldo Pepe

El kirchnerismo se abroquela para retener poder en el Parlamento y espera la jura en Diputados de su comandante en jefe, Néstor Kirchner, quien viene de otra semana con diatribas a Clarín y sus periodistas. Docentes y estudiantes de periodismo deberían guardar muy bien esas palabras del 25 de noviembre de 2009.

Podrían ser de enorme utilidad en el futuro.Mucho antes, en 1911, José Ingenieros, escribió sobre un hombre de pocas luces: "Antes de dar, investiga si tendrá notoriedad su donativo; figura en primera línea en todas las suscripciones públicas, pero no abriría su mano en la sombra. Invierte su dinero en un bazar de caridad, como si comprara acciones de una empresa; eso no le impide ejercer la usura en privado o sacar provecho del hambre ajena. Su indiferencia al mal del prójimo puede arrastrarle a complicidades indignas. Para satisfacer alguno de sus apetitos no vacilará ante grises intrigas, sin preocuparse de que ellas tengan consecuencias imprevista.

Con una sospecha falsa puede envenenar una felicidad, destruir una armonía, quebrar una concordancia. Su apego a la mentira le hace acoger benévolamente cualquier infamia, desenvolviéndola hasta el infinito...Indigno de la confianza ajena, el hipócrita vive desconfiando de todos, hasta caer en el supremo infortunio de la susceptibilidad. Un terror ansioso le acoquina frente a los hombres sinceros, creyendo escuchar en cada palabra un reproche merecido; no hay en ello dignidad, sino remordimiento.El hombre dúctil a la intriga se priva del cariño ingenuo. Suele tener cómplices, pero no tiene amigos; la hipocresía no ata por el corazón, sino por el interés". (Fragmentos de "El hombre mediocre", capítulo III, Los valores morales, dedicado al presidente Roque Sáenz Peña). En estos tiempos, le cabe a cualquier otro hombre político, menor y mediocre, ya sin comillas. Pero en especial a uno.

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