El sistema

En una nueva vuelta de tuerca en esta fea costumbre de mentir y mentir que algo queda, el intendente Gustavo Arnaldo Pulti desbrozó desde las páginas del diario La Capital un conjunto de inexactitudes referidas a la cosa pública que verdaderamente impresionan.

GAP ha hecho de su personaje, el hombre sensato, serio y reflexivo, toda una puesta en escena. Pero no es ése el sujeto verdadero, el que se allana siempre a lo que los factores que percibe como "el" poder le imponen. GAP, igual que sus antecesores, se somete permanentemente al poder que Florencio Aldrey Iglesias ejerce sobre él.

Estuvo en la reinauguración del teatro que se halla en el GHP, donde cortó la cinta y se sacó la foto con el patrón, pero estuvo ausente de toda ausencia en el evento más destacado y promisorio para esta ciudad a nivel de creación de infraestructura en los últimos años, como lo fue la presentación por parte del grupo Roig de la propuesta de reconversión de la vieja terminal de ómnibus en un centro continental de referencia con un proyecto de César Pelli.

Pulti ha señalado al matutino que expresa la mafia en Mar del Plata que las cuestiones de inseguridad no son responsabilidad suya, pero sí la captación de inversiones. Claro que no ha logrado explicar cómo y por qué una inversión para una planta de harina de pescado con tecnología de punta lista para ser instalada en el Parque Industrial, que emplea a 60 personas, terminó radicada en el Partido de Mar Chiquita. Y es apenas un caso entre muchos.

Entre la increíble sarta de falsedades que dijo en el reportaje realizado por Pablo Falcone para La Capital, sobresale la de la naturaleza y estado de su relación con el presidente del Concejo Deliberante Marcelo Artime, al que pretendió imponerle el secretario general del Concejo, acción que no cuenta con precedentes en la interacción entre ambos departamentos de conducción administrativa de la ciudad.

El retorno a la gestión de Eduardo Bruzetta demuestra el nivel de compromisos que GAP posee, y que La Capital calla por imperio de los negocios a costa del erario público. Bruzetta no debió haber retornado jamás a la administración pública, luego de los escándalos que rodearon su gestión en Medio Ambiente. Y sin embargo, allí está, con más presupuesto, para manejar Inspección General.

El año que inicia traerá como mínimo un 25% de aumento en las tasas municipales y ninguna novedad en materia de transparencia en cuanto al manejo del presupuesto: la grilla está llena de amigos, parientes y compromisos políticos pagados con nuestras contribuciones. Es notable cómo la política sigue siendo utilizada para cambiar la vida de los políticos, no la de la gente. La de José María Conte, por ejemplo, que pasó fin de año en Estados Unidos junto a numerosa comitiva familiar. Es decir, una "tournée" de varios miles de dólares, algo un tanto incompatible con su salario documentado.

Es un delicado papel el de relatar lo que ocurre en la administración comunal a una sociedad que en general prefiere callar y murmurar por lo bajo. Entre los cientos de asistentes a la presentación del proyecto de Pelli prevaleció una frase: "esta es la oportunidad para terminar con el manoseo de Aldrey". Aldrey fue más citado esa noche que el proyecto mismo. Sus alcahuetes que estuvieron presentes bien le habrán llevado nota de que el "tout" Mar del Plata quiere que este proyecto cierre, y ya se escucha por allí que el Intendente la tendrá difícil para negarse abiertamente, con semejante ícono del urbanismo como cabeza de proyecto.

El sistema que paraliza la inversión privada en Mar del Plata, no obstante, está intacto: funciona como la mafia y está dispuesto a todo. A tanto, que nos quieren hacer creer que un obituario es un proyecto arquitectónico. Pero esa es otra historia, y ya será oportunamente contada.

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