El sistema financiero se pone cada vez más estricto a la hora de dar préstamos

En algunos casos, la mora se duplicó en los últimos dos meses. En respuesta, varios bancos están achicando sus líneas de créditos para empresas. Se teme una suba de los defaults corporativos
Saturno Hogar sobrevivió a la hiperinflación de fines de los ‘80, a la convertibilidad, al corralito y a otros tantos de los males argentinos que se sucedieron desde que la compañía fue fundada, allá por 1977. Sin embargo, la empresa de la familia Carabetta podría no lograr sobrevivir a la era “K”. El aumento en los costos de la financiación y la parálisis del consumo en el interior del país fueron una combinación demasiado explosiva para la cadena de artículos para el hogar, que a principios de este mes entró en concurso de acreedores y dejó impagas deudas superiores a los $ 100 millones.

Saturno se sumó así a la lista de las empresas e individuos que en los últimos dos meses han incumplido con sus pasivos financieros. De hecho, en lo que va del año, la mora se duplicó en algunos bancos locales, y está aumentando a un ritmo sostenido en otras. Según los expertos, los mayores incumplimientos se ven en las líneas de crédito al consumo para particulares, aunque hace algunas semanas los préstamos a empresas también han comenzado a ser un tema de preocupación.

Es por eso que las entidades se han puesto más estrictas a la hora de prestar, y hasta están poniendo límites máximos a los montos que prestan a las compañías. Para dar un ejemplo: uno de los principales acreedores de Saturno Hogar, una entidad de capital nacional, ha decidido dejar de otorgar préstamos que superen los $ 10 millones tras el default de la cadena minorista. “El aumento de los incumplimientos de deuda refleja una pronunciada desaceleración en los fundamentals económicos y en las perspectivas de ganancias de las empresas”, dijo un consultor, que prefirió no ser nombrado. Además, explicó aunque las tasas de interés han bajado a principio del año, todavía siguen siendo altas: por lo general, superan el 20% anual.

Los datos hablan por sí solos. En los primeros dos meses del año, la cantidad de cheques rechazados por falta de fondos creció fuerte, con lo que la cadena de pagos está virtualmente quebrada. En el mercado financiero, mientras tanto, el temor a que crezcan los defaults aumenta día a día: recientemente, la calificadora Standard & Poor’s bajó la nota de 15 empresas que tienen deuda corporativa, asegurando que se había deteriorado su capacidad de pago.

Por el lado de los individuos, la situación no difiere demasiado. En un banco privado de primera línea, la morosidad en prestamos personales pasó de 3,5% a 7% o incluso un poco más. Mientras tanto, en algunas financieras y casas de electrodomésticos que prestan a los sectores de bajos ingresos, los niveles de incumplimiento ya alcanzan los dos dígitos –rondan el 11%–.

Sin embargo, los expertos dicen que aún no es momento de alarmarse. “Estamos en niveles de morosidad que aún son muy bajos. Además, los bancos tienen previsiones que exceden a la cartera irregular en a veces mas del 100%. Todavía pueden absorber pérdidas”, indicó otro consultor económico. “La situación de cada entidad depende mucho del mix de negocios que tenga. Hay bancos que sólo le dan préstamos a los clientes con cuentas sueldo o a jubilados: estos son los que tienen las mejores cifras de morosidad. Las que más sufren son aquellas entidades que salieron a buscar a los clientes para otorgarles tarjetas de crédito y préstamos al consumo indiscriminadamente”, agregó.

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