Sistema eléctrico desbordado

Ayer la población volvió a soportar otra jornada de altas temperaturas que hicieron funcionar equipos de ventilación y refrigeración al extremo, tanto en domicilios como en oficinas y comercios.

Acondicionadores de aire, splits, ventiladores, heladeras y freezers trabajaron ininterrumpidamente en un intento por atenuar el intenso calor.

Tal fue el grado de encendido que provocó una disminución en la tensión del servicio, tanto por la mañana como por la tarde.

La sobrecarga de la demanda también produjo la interrupción del servicio en varios sectores, lo que generó la paralización de tareas de servicios bancarios como así también en el comercio y empresas de distinto rubro. "Estos cortes son un síntoma de todo lo que sucederá durante el verano", dijo el ex empleado de Secheep, Miguel Conde Olgado, a NORTE-"Vendrá un colapso energético", añadió al dar su opinión sobre la situación de la empresa provincial.

Para el manifestante que lleva varios años acampando en la vereda del edificio público, la situación de la empresa estatal se debe a la falta de inversiones; por lo que "lo más probable es que se apliquen cortes rotativos", sentenció.

Hace varios días que los cortes en el suministro de energía eléctrica se vuelven más frecuentes y generalizados.

Un gran apagón que se produjo el pasado viernes y abarcó a una vasta zona del área metropolitana y hasta el interior reveló la situación del sistema eléctrico provincial.

En esa ocasión, lo provocaron las elevadas temperaturas que dispararon el consumo de electrodomésticos para ventilación y refrigeración, fundamentalmente en el Gran Resistencia.

El gerente general de Secheep, César Cotichelli, había explicado entonces a NORTE que la empresa se encuentra ante una situación que excede toda previsión y no está en condiciones de responder a semejante demanda.

En consecuencia, pidió a la ciudadanía hacer un consumo racional y medido.

El funcionario también consideró que la sobrecarga de la demanda desnuda la necesidad de contar con más infraestructura e inversiones, en alusión a la iniciativa de la única empresa proveedora del servicio, consistente en sumar un aporte para financiar obras y mejora del sistema eléctrico.

Desde hace cinco días los cortes ya son un hábito y se reproducen en horas de la siesta y tienen una duración de entre 30 a 40 minutos -como mínimo- hasta dos horas y media, como máximo.

El uso de artefactos hace aumentar la demanda ocasionado estos trastornos cuando el calor reina en la región y ayer el fenómeno desató una ola de pequeños colapsos que se sucedieron desde las 14 y hasta las 17, justamente en el peor momento del día.

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