El sistema de control del gasto divide al oficialismo

Desacuerdo de ediles para crear un tribunal de cuentas municipal.
No se ponen de acuerdo ni dentro del mismo bloque. Mientras un grupo de concejales de la capital pregona la creación de un tribunal de cuentas; otro sector no quiere saber nada con esa iniciativa que apunta a fortalecer el control del uso de los fondos públicos.

La división de criterios dentro del bloque oficialista salió a la luz a partir de la controversia que generó la contadora general de la Municipalidad de la capital, Patricia Beltrán de Salido. La funcionaria denunció una usurpación de funciones en su contra y precisó que el intendente, Domingo Amaya, toma decisiones "en forma dictatorial" por haber desplazado a sus principales colaboradores (auditores fiscales).

"Hay compañeros -dijo el concejal Oscar Cano (PJ)-, que quieren ser más papistas que el Papa. No se puede crear un Tribunal de Cuentas, porque la Ley Orgánica de Municipalidades (5.529) no lo permite", resaltó. Además, el concejal oficialista (referente del gremio mercantil) insistió en que sus pares están equivocados. "Una ordenanza no puede estar por encima de la ley", señaló.

Los ediles José Franco y Teresa Felipe de Heredia habían dado el primer paso para cambiar el sistema de contralor. Cada uno por su lado dijo que presentará un proyecto de ordenanza para ese fin.

Sin embargo, Cano recordó el vínculo financiero con el Gobierno. "No se puede crear otra estructura; menos con la dependencia total que tenemos con la Provincia. En la capital, vivimos porque nos banca la Provincia, debido a la deuda que heredamos", remarcó.

Según fuentes oficiales, en la intendencia tampoco aceptan la idea del Tribunal de Cuentas.

La oposición, en tanto, insistió en la necesidad de dejar de lado la contaduría general para implementar un tribunal de cuentas. "Es una cuestión urgente y fundamental para controlar el desorden que reina en la Municipalidad", planteó el concejal José Costanzo (Partido Autónomo).

Remarcó que será fundamental darle un carácter independiente a ese órgano y que los vocales sean elegidos por medio de concurso de antecedentes y oposición. "El tribunal de cuentas municipal no debe ser dependiente de la intendencia para que no le cambien la cerradura", ironizó Costanzo, en referencia a que la contadora Beltrán de Salido denunció una situación de esas características.

La DC pide mecanismos serios e independientes

La Democracia Cristiana expresó que los traslados y las designaciones ocurridas en el ámbito de la Contaduría General de la Municipalidad son apenas un ejemplo más del devaluado valor que poseen los órganos de control para el Ejecutivo Municipal.

"Hay dos posturas bien definidas en la clase política actual: por un lado, los que tienen miedo al control por las travesuras que ejecutan; y por otro lado, los que consideran que el control obstaculiza la gestión" señalaron en un documento los dirigentes José Páez, Ramón Soria y Carlos Vázquez.

"La DC entiende que la democracia tiene como ingrediente esencial el control, y que el gobernante debe rendir cuentas a fin de demostrar la probidad de su gestión. Para que esto sea una realidad, se requiere de órganos de control independientes y autónomos. Hay que fortalecer las instituciones, no destruirlas", remarcaron.

Además, los referentes advirtieron que la falta de control no se da por la inexistencia de organismo de control, sino por la decisión política del Gobierno de no dejarlos funcionar.

"Está claro -señalaron- que el control no puede depender de la valentía y la honradez de un funcionario, sino que debe haber mecanismos institucionales serios y respetados que garanticen a los órganos de control su independencia del poder político de turno y su capacidad de actuación".

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