La Ley del Siprosa se salvó de ser derogada

Oficialistas y opositores coincidieron en que la norma tiene un contenido progresista aún vigente, razón por lo que no debía ser eliminada. Desaparecieron normas que datan de principios del siglo pasado, referidas al control del análisis de alimentos y a declaraciones de emergencia.
En el Día del Médico, la Legislatura evitó la derogación de las normas de creación y de modificación del Sistema Provincial de Salud (Siprosa). La vigencia de una decena de leyes fue preservada gracias a la decisión política del peronismo. El oficialismo defendió la norma por sus implicancias sociales, pese a que la decisión original era que sea suprimida (tal como adelantó LA GACETA el pasado domingo) o, como alternativa, que sea declarada de objeto cumplido y pasada a caducidad por la gran cantidad de cambios que se le introdujeron en sus 24 años de existencia.

Con este último contenido comenzó su tratamiento en la sesión de ayer pero, sobre tablas, se modificó su destino, para lo cual habrían incidido pedidos de la Casa de Gobierno y desde la Nación.

“Fue el tema de mayor atención en el debate interno. La comisión especial del Digesto Jurídico de Tucumán propuso que se la derogue, pero desde la comisión de Salud consideramos que debe seguir existiendo. Esta ley, en setiembre de 1984, fue aprobada por unanimidad en las cámaras de Diputados y de Senadores, con elogios de los parlamentarios de entonces que la distinguieron como el hecho más importante de ese comienzo democrático, con un alto contenido social. Su contenido no ha perdido vigencia”, recordó la justicialista Beatriz Avila.

La legisladora reivindicó la norma original y la vinculó con el ideario peronista, al remarcar que identifica a la salud como un derecho humano, y busca simplificar el mecanismo de atención mediante la centralización administrativa y la descentralización operativa, con regionalización sanitaria.

La sobrevivencia de la ley fue defendida por el radical José Cano, que prefirió llamarla progresista antes que peronista. “Hay que contextualizar el momento histórico de cada norma, con el cambio de paradigmas. La norma fortaleció la atención primaria de la salud para la gente. Es cierto que hubo un sinnúmero de modificaciones, pero sus principios rectores siguen siendo un desafío para la clase política. Si algo habría que derogar son sus modificaciones y volver al espíritu inicial”, remarcó.

El titular de la bancada Tucumán Crece, Roque Tobías Alvarez, avaló las posturas de Avila y de Cano al señalar: “el peronismo es sinónimo de progreso”.

A partir de esta decisión, la comisión del Digesto deberá consolidar en un solo texto legal todas las disposiciones relacionadas con el Siprosa.

Emergencias suprimidas

En cambio, se eliminó la vigencia de 65 normas vinculadas con distintos aspectos de la salud. Cayeron las primeras leyes de control de la venta y de análisis químico de alimentos; la creación del Consejo de Higiene en 1900 (Ley 779) y otros organismos de la salud; la obligación de ciertas vacunaciones; disposiciones sobre la carrera sanitaria; subvenciones a distintas entidades privadas relacionadas con la atención de pacientes y la creación de centros de atención médica de distintas envergaduras (desde dispensarios hasta hospitales).

También se suprimieron emergencias varias en el sector que requirieron medidas excepcionales, como la compra de quinina (Ley 1.285, de 1916), la atención de “la peste reinante” en 1919 (Ley 1.319) y el traslado de tuberculosos (Ley 1.444, de 1928). En algunos casos, existía una derogación implícita de las normas por disposiciones posteriores.

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