El mal síntoma de una oposición inconsistente

Por Fernando Gonzalez

Las dificultades de la oposición para construir opciones alternativas al peronismo gobernante es una de las debilidades más serias que tiene la Argentina. La posibilidad de la alternancia política en el poder es siempre el mejor síntoma de salud institucional.

El Cronista refleja hoy en su edición las dificultades del Acuerdo Cívico para mantener la unidad que lo llevó a hacer una elección expectable en varios distritos del país. Los desacuerdos entre Elisa Carrió, la dirigencia de la UCR y el socialista Hermes Binner plantean dudas sobre el futuro de esa coalición.

Y tampoco ha reinado la armonía entre los integrantes de Unión PRO, el otro polo opositor que nuclea a peronistas disidentes como Felipe Solá con Mauricio Macri y Francisco de Narváez. Este diario ha reflejado también las diferencias entre ellos, que se centraron en los últimos tiempos en la candidatura presidencial para el 2011.

La inconsistencia opositora no sólo le ha permitido al kirchnerismo avanzar con algunas iniciativas legislativas polémicas como las facultades delegadas o la ley de medios K, pese a la derrota del 28 de junio pasado, sino que refleja hacia el futuro la misma incertidumbre que caracterizó a cada período de transición desde la restauración democrática de 1983.

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