Los sindicatos presagian una dura negociación salarial

Los dirigentes docentes prometen ser inflexibles, mientras que los estatales apuntan a lograr una suba en el básico.
El cuchicheo comenzó a apoderarse de los pasillos gremiales. De hecho, la mayoría de los dirigentes estatales ya tiene en mente una radiografía de cómo se dará la discusión salarial con el Gobierno. En todos los casos, coinciden en tres reclamos clave: celeridad en las negociaciones, blanqueo de las sumas que los trabajadores perciben en negro y mantenerse ajenos a los datos inflacionarios del Indec, de los cuales desconfían plenamente.

El primer sector que tomará la posta será la docencia. Precisamente, la cuenta regresiva para el inicio del ciclo lectivo es el elemento con el que los representantes sindicales pretenden ejercer presión. Incluso, el Gobierno podría toparse con una postura intransigente, ya que los dirigentes de ATEP (primarios), de AMET (técnicos) y de APEM (medios), que integran el Frente Gremial Docente, cerraron 2009 indignados por el desaire oficial: sus afiliados no fueron beneficiados con el plus de $ 250 que el Estado dio al resto de los estatales.

"Las negociaciones van a ser muy dificiles porque no fuimos escuchados en diciembre. Terminamos muy dolidos. Ahora la pelota está de nuestro lado, y si no conseguimos lo que queremos las clases no van a comenzar", fue el mensaje que envió Edgardo Bessone (AMET). El dirigente consideró que la primera semana de febrero será crucial para conocer la postura del Gobierno. "En 2009 logramos un buen acuerdo, pero esta vez no queremos más cifras en negro y no hablaremos más de un salario mínimo de bolsillo (hoy está en $ 1.610), sino de un mínimo en el básico", planteó. Bessone, además, dijo que el frente gremial apuntará a lograr la restitución de la totalidad del ítem Estado Docente (era de un 50% del salario y se redujo al 30%). "Queremos que nos devuelvan el 20% que falta. A partir de ahí, iremos por una recomposición del básico del orden del 40% al 50%", desafió.

Carlos Arnedo, que representa a la UDT (no integra el frente gremial), fue categórico. "Debemos salir del ostracismo salarial. El sueldo mínimo, en Tucumán, debe superar el piso de los $ 2.000. Y el básico debe estar a la altura del que se paga a un docente en Buenos Aires, no podemos seguir con sólo $ 585 en blanco", aseveró. El secretario general del sindicato pronosticó que las paritarias nacionales serán complicadas. "La inflación sigue creciendo y nos enfrentamos a otro dilema: se vencieron las leyes de Incentivo Docente y de Financiamiento Educativo. Nosotros pelearemos para que el Incentivo continúe y para que se blanquee", vaticinó el dirigente.

Lejos de Buenos Aires

El panorama que trazan algunos referentes de los gremios estatales no difiere demasiado. La prioridad es engrosar el sueldo básico (para mejorar los aportes jubilatorios y sociales de los trabajadores) y negociar con independencia de la discusión nacional. "Lamentablemente, estamos sujetos a lo que se resuelva en la Nación. Allá hablan de un 20% de suba en sueldos que superan los $ 2.000, pero acá todos cobran, en promedio, $ 1.600. Encima, los salarios quedaron aún más relegados por la inflación que hubo en diciembre", se quejó Luis Albornoz (UPCN).

Al comenzar 2009, los estatales acordaron un aumento salarial del 15,56% en el básico, más una suma no remunerativa y no bonificable. Para este año, las aspiraciones son otras. "Esto no se puede dilatar por mucho tiempo, en marzo ya tenemos que tener resuelto todo, porque empiezan las clases y los gastos se multiplican. Por eso nosotros pedimos en diciembre que la ayuda social de $ 250 se extendiera hasta febrero, pero el Gobierno no aceptó", rezongó.

El titular de ATE, Raúl Rodríguez, insistió en la necesidad de que se discuta un nuevo convenio colectivo. "Lo venimos pidiendo desde hace tiempo, pero todos los años es lo mismo: tenemos que esperar a que se discuta en la Nación para sentarnos nosotros. No podemos seguir así, porque además las realidades son diferentes. En Tucumán, el 70% del sueldo se paga en negro. Sería mucho más rápido y provechoso para todos que no dependamos de cuestiones nacionales", consideró.

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