Sindicatos en alerta por aumento de los despidos

La desaceleración de la economía ya se traduce en la destrucción de puestos de trabajo. Son varias las industrias y empresas de servicios que registran, al igual que la construcción, fuertes despidos y suspensiones.
En octubre hubo más de 77.000 de esos casos. Es el síntoma de una crisis que el gobierno intenta contener con llamados telefónicos y otros mecanismos disuasivos. Frente a la situación, los gremios bregan ante el Ministerio de Trabajo por restaurar la doble indemnización. Parecen desconocer la realidad de una economía que navega en un mar de incertidumbres, un ambiente potenciado por el impacto de la reforma jubilatoria oficial.

Por: Jorge G. Herrera

Carlos Tomada

Desde el gobierno se afirmó que no había necesidad de un plan B porque la crisis internacional no afectaría a la economía argentina. Semanas después se lanzó la reestatización de las AFJP detonando una crisis local de proporciones. Pero la realidad, que los funcionarios parecen soslayar, es que el nivel de actividad y las expectativas del sector privado se están derrumbando.Así se refleja en el explosivo aumento de los despidos y suspensiones registrado en octubre que se multiplicaron veintidós veces frente al año pasado.

Uno de los indicadores privados que más se aproxima a lo que acontece en el mercado laboral, casi en tiempo real, es el índice de despidos y de suspensiones de Tendencias Económicas.

Origen

Esta consultora realiza un relevamiento desde hace décadas sobre el devenir de los conflictos laborales. En octubre, el número de obreros despedidos ascendió a 3.259, lo que implica un incremento de 2.058% frente a un año atrás, mientras que los trabajadores afectados por suspensiones sumaron 73.385, un 2.103% más que en octubre de 2007.

Según Tendencias «los despidos se incrementaron debido a la reprogramación de los planes de producción que implementaron diversas ramas de la actividad económica -industria, construcción, bancos, servicios petroleros y salud-con el propósito de no acumular stocks más allá de lo aconsejable». Pero «también aumentaron las suspensiones en diversas industrias y en la construcción», advirtió. De modo que la conflictividad laboral no sólo experimentó un pronunciado aumento sino que es generalizado. Pero como el relevamiento se basa en registros periodísticos y denuncias sindicales, la realidad superaría ampliamente estos de por sí preocupantes niveles.

Hubo también un alto nivel de medidas de fuerza, como paros y huelgas, que involucraron a más de 2,3 millones de trabajadores, esto es 28% más que en octubre de 2007. La duración de estos conflictos también creció, al pasar de 170 días a más de 197 en octubre pasado.

La estrategia oficial (en cabezadel ministro de Trabajo, Carlos Tomada) frente a las denuncias de pérdidas de puestos de trabajo fue recurrir a llamados telefónicos para disuadir a las empresas a dar marcha atrás con los ajustes de las dotaciones. Y amenazar, además, con reimplementar la doble indemnización. Sin embargo, la velocidad de la destrucción del empleo sobrepasa el accionar del gobierno. Porque de los 12 millones de trabajadores, alrededor de 6,5 millones son formales y el resto informales -a propósito, estos últimos son los primeros que sufren el ajuste-. Y de los 6,5 millones formales, unos 2,5 millones son públicos, de modo que sólo 4 millones son privados, pero de éstos cerca de la mitad son de pymes (en su mayoría, sin delegado gremial) y el resto son grandes y medianas empresas. O sea que los llamados disuasorios y demás controles sólo involucran a estos 2 millones.

Hay otros datos que ya están mostrando el deterioro de la situación, y en particular social, como el difundido por Red Solidaria acerca del aumento de la concurrencia a comedores populares entre setiembre y octubre: en el interior +20%, en GBA +30%, y +22% promedio en el país.

La restricción crediticia y el alza de las tasas de interés aportó también lo suyo al contexto de mayor incertidumbre. Se desaceleró el crédito, en especial el orientado al consumo.

No extraña así que tanto la confianza de los consumidores haya caído a mínimos desde principios de 2007, como el pesimismo empresarial se elevara proyectando ajustes. En realidad, la demanda laboral tras tocar máximos a fines de 2007 se empinó a la baja, intensificándose las reducciones de personal en los últimos meses. Se desacelera la construcción, las importaciones y las ventas en supermercados y shoppings. Todo un verdadero cóctel prerrecesivo al que el gobierno le inyectó una dosis letal con el proyecto contra las AFJP.

Por el lado de los despidos, el relevamiento destaca los casos de Altos de Chilecito ( construcción), Argentoil (tubos), Colortex (textil), Construcciones-Key, Contratista de Atanor, General Motors, Hipergas, Hosp. Francés, Kalpakian ( textil), Luz y Fuerza Catamarca, Mariano Moreno Oleaginosas, Municipalidad Santa Rosa Mendoza, Renault, Tipoití ( textil), Servicios Petroleros Chubut, Tittarelli (vinos) y varias denuncias sindicales de la industria maderera de Misiones, Petroleros UOCRA Cdo. Rivadavia, industria textil La Rioja, Bancarios, e industria curtidora.

En cuanto a las suspensiones, las principales corresponden a Arcor Córdoba, Encata (envases), Finexcor ( frigorífico), General Motors, Hilados II, Ilka Construcciones, IVECO, Peugeot-Citroën, Queiroz ( madera), Renault, Industria Forestal Tanino, Textil Nordeste, y decenas de denuncias sindicales de la UOCRA, industria textil de Chaco, Corrientes, Catamarca y La Rioja, industria curtidora, y de la industria automotriz, calzado, frigoríficos, y del plástico (Santa Fe).

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