El sindicato petrolero de Pereyra, en guerra con YPF

La empresa podría quitarle afiliados en favor del Supeh. Resistirán la llegada de equipos de la compañía.
NEUQUÉN y RINCÓN DE LOS SAUCES (AN/ARS).- La principal petrolera argentina, YPF, está dispuesta romper con el sindicato petrolero del norte de la Patagonia que conduce Guillermo Pereyra. El desembarco de equipos de perforación propios va en ese sentido porque serán operados por trabajadores afiliados al Supeh, la versión moderna de la organización que funcionaba en los tiempos del control estatal de los hidrocarburos.

Voceros de YPF dijeron que no habrá pérdida de puestos de trabajo con esta decisión de, por primera vez desde la privatización, perforar pozos con equipos propios, sin las contratistas tradicionales. Aclararon que tampoco habrá gente sin empleo con los nuevos mecanismos de adjudicación de trabajos que la empresa busca poner en marcha. "Si se cae algún contrato, los empleados serán tomados por la nueva empresa", advirtió el vocero.

En una asamblea realizada esta semana en Rincón de los Sauces, más precisamente en el yacimiento Desfiladero Bayo, se analizaron las acciones para impedir el ingreso de los equipos de YPF, la empresa de capital mayoritario español que está desde el año pasado gerenciado por el socio minoritario, la familia argentina Eskenazi.

YPF domina de tal manera el mercado argentino y el neuquino en especial, que el resto de las empresas miran con suma preocupación estos movimientos. Saben que repercutirán en todos los yacimientos.

En la asamblea de esta semana aseguran que hubo unas 2.000 personas, incluyendo vecinos comunes no sindicalizados y comerciantes. El gremio ratificó su postura de no permitir el ingreso de los perforadores de la empresa y aseguraron que "como mínimo el cincuenta por ciento de los operarios petroleros se van a quedar sin trabajo, es una realidad y no lo vamos a permitir", dijeron fuentes sindicales.

El Sindicato Unido de Petroleros del Estado (SUPE) fue la organización que representó a los trabajadores de YPF mientras fue estatal. El de Petroleros Privados casi no existía porque estaba relegado a las pocas operadoras particulares y a las grandes empresas de servicios, principalmente multinacionales. Con la privatización de YPF se produjo el fenómeno de la tercerización: la petrolera comenzó a contratar y subcontratar sus actividades principales, y los operarios pasaron a la nómina de los Petroleros Privados, conducidos por Guillermo Pereyra. El SUPE pasó a ser el Sindicato Unido de Petroleros e Hidrocarburíferos (Supeh), que quedó relegado a la representación de los pocos empleados que quedaron en YPF.

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